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La bitácora de viaje de Aldo Schiappacasse desde Miami: Perú, la humillación, el miedo y la venganza

Revisa la opinión del comentarista de Al Aire Libre en Cooperativa luego de la caída Chile.

La bitácora de viaje de Aldo Schiappacasse desde Miami: Perú, la humillación, el miedo y la venganza
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Por Aldo Schiappacasse, @AldoRomuloS

Nosotros lo vivimos y sabemos cómo es. Perú disfruta de su momento, tiene su selección armada, ya hizo el recambio y, por ende, camina derecho y orgulloso después de asistir al Mundial y recibir el premio a la mejor hinchada del mundo. En Miami hicieron esfuerzos por respetar el himno chileno y se notó. En la cancha fueron claramente superiores, golearon y nos bailaron sobre el final. Gritaron olé con la fruición de una venganza.

Arturo Vidal pide que no exageremos y Gary Medel le pide más entrega y compromiso a los nuevos. En su primer encuentro con un rival sudamericano quedó en evidencia que hoy la mayoría nos supera en dinámica y profundidad, y que el esquema ideado por Reinaldo Rueda adolece de una falencia fundacional: los dos hombres que corren por las bandas no hacen la recordada "doble punta" que distinguió el período de Bielsa, sino que restan fuerzas de manera muy evidente. Sagal y Junior Fernandes no fueron delanteros ni volantes, no desbordaron ni contuvieron a los eficientes laterales peruanos y, por sobre todo, no fueron capaces de disminuir la evidente brecha numérica en el mediocampo, donde Gary Medel debió batallar en solitario porque Vidal andaba en lo suyo y Matías Fernández transitó otra vez por la intrascendencia.

¿Hay que tomárselo en serio o hacerle caso a Vidal? Pues no es el primer síntoma. Chile no sólo perdió el gol, sino que también la capacidad para generar riesgo. Y no sabemos si Alexis podrá remediarlo.

Gareca, quien hará huesos viejos en Lima, ganó este duelo con holgura y goza del momento. Fue noticia antes del duelo porque en una entrevista publicada por el diario colombiano El Popular, el ex sicario del Cartel de Medellín John Jairo "Popeye" Velásquez dijo que el entrenador estuvo "en la mira" de Pablo Escobar Gaviria. El "Tigre" actuó en América de Cali entre 1985 y 1989, cuando disputó tres finales de la Libertadores. Según Velásquez, el narcotraficante "tenía en cuenta a todos los jugadores de América; estábamos en guerra. Ricardo Gareca siempre estuvo en la mira del patrón. Sin embargo, no llegaron a él. Su amor por el fútbol lo salvó, pues a él y los otros jugadores de América se contempló colocarles un carro bomba, ya que el cartel de Cali le colocó uno a la familia de Pablo".

Escobar era hincha y financista de Atlético Nacional de Medellín (que ganó la primera Libertadores para Colombia, en 1989), mientras que los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, los capos del Cartel de Cali, mandaban en el América. Por aquel tiempo se atribuyó a Escobar la muerte de familiares del entonces futbolista Pedro Sarmiento. En 2007, en el libro "El hijo del ajedrecista", Fernando Rodríguez Mondragón (hijo de Gilberto) publicó que Gareca y Julio César Falcioni, arquero de aquel equipo, se encargaban de traer desde Argentina sustancias prohibidas para aumentar el rendimiento del equipo.

Ahora Gareca está en otra. En la cima de su éxito. Mientras nosotros quedamos en el peor de los mundos para esperar a México, otro que quiere venganza.

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