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La columna de Pelotazo: Corazón azul

Igor Lichnovsky se cambió de equipo en México, un país que suele ser mirado con recelo desde este lado del mundo.

La columna de Pelotazo: Corazón azul
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El azul es el color más lindo de todos. Se lo pueden preguntar a Igor, seguro les dirá lo mismo. Comenzó jugando en Universidad de Chile en 2011, y siete años más tarde, volverá a tener el mismo color de piel. Ahora en México, siendo parte del Cruz Azul.

¿Cuántos chilenos han pasado por ese equipo? Es la pregunta que me hice cuando supe la noticia de Lichnovsky, quien deja Necaxa para sumarse a los cementeros.

En la revisión llegué a 19 jugadores desde Alberto Quintano (1971-77) en adelante. Le siguen: Edgardo Fuentes (1983-89), Mariano Puyol (1986-87), Martín Gálvez (1986-87), Sandrino Castec (1987-88), Hugo González (1990-91), Rubén Espinoza (1991-92), Juan Carlos Letelier (1992), Carlos Poblete (1992-93), Pablo Galdames Díaz (2000-01; 2002–03), Eduardo Rubio (2007), Emilio Hernández (2009), Hugo Droguett (2011), Waldo Ponce (2011), Enzo Roco (2016-), Francisco Silva (2016-), Martín Rodríguez (2017-), Felipe Mora (2017-) y el ya mencionado zaguero central.

Con esa tracalada de nombres puedo decirles que Cruz Azul es el segundo equipo que más chilenos ha contratado en la historia. ¿El primero? Morelia con 23 compatriotas. ¿El tercero? Son dos: América y Necaxa con 16 criollos. ¿Y el quinto? Puebla con 15.

Queda claro cuál es el destino habitual de nuestros futbolistas. Y en esa línea nace el debate si México es el mejor lugar para desempeñarse.

Hay unos como Carlos Reinoso o Rodrigo Ruiz que fueron a hacer su carrera a tierras aztecas. El primero tuvo una carrera de 16 años y 11 fueron en Norteamérica. El segundo jugó 21 años y casi 19 los vivió allá.

Otros como Jean Beausejour, los menos, tuvieron un trampolín en México. Tras dos años en el América (2009-10), pasó a jugar cuatro años en Inglaterra.

También los hay como Iván Zamorano, quienes después de una vasta carrera por Europa (1988-00), fueron a ese fútbol a seguir dando clases de buen fútbol.

Y lógicamente, están los que fueron de vacaciones.

México está lejos de ser un paraíso para jugar, ya que en Europa están las estrellas en exceso y en Asia el dinero en exceso. Sin embargo, el idioma y las costumbres lo hacen un lugar agradable para el chileno. Superior a eso sólo está España y son pocos los que han cruzado el Atlántico. Menos los que han triunfado allá.

Entonces ante una opción de salir de Chile, bienvenida la tierra azteca. Se suele criticar a los jugadores que parten a México porque "se van a perder". Pero lo cierto es que quien tiene condiciones se irá adónde sea y no se estancará en ningún lado. Nicolás Castillo marcó diferencias en Pumas y volverá a Europa. Quizás en los '70 u '80 era un problema llegar al Viejo Continente, sin embargo, ahora está el pasaporte comunitario y ello les ha abierto las puertas a muchos chilenos.

Es hora de mirar con más respeto el fútbol mexicano, un lugar que hace rato es mirado como mercado desde Europa y donde por algo tantos seleccionados del Tri hoy juegan allá. Sólo queda apoyar y esperar que al compatriota le vaya bien.

Porque al que le va mal, la irá mal en Argentina, Brasil, Centroamérica, Europa, Asia, África u Oceanía. México, ni ningún fútbol extranjero, no empeora jugadores, son los futbolistas los que no aprovechan su oportunidad.

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