Columna de Aldo Schiappacasse: El día antes de la final

Revisa la opinión del comentarista de Al Aire Libre en Cooperativa.

Foto: EFE Columna de Aldo Schiappacasse: El día antes de la final
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Quiero felicitarlos hoy -porque seguramente mañana estaremos en otra cosa- por cumplir con su deber cívico. A los vocales y a los votantes, a los trabajadores de la política, a los comisarios y a los acarreadores, pero sobre todo a los participantes. Y a los candidatos, porque hay que tener ánimo para llegar a las primarias, un ejercicio saludable en estos días de descrédito general.

Un gran abrazo para Lionel Messi, que se casó con su novia de siempre, en su cuidad natal, con los amigos de toda la vida, besando sin pudores. Y para Cristiano Ronaldo, que enterneció con la foto de sus mellizos, haciendo crecer una familia extraña, pero familia al fin y al cabo.

Darle las gracias, en esta mañana fría, lluviosa y con viento en San Petersburgo a Alexis Sánchez por la veta de comediante que siempre asoma. Por no ser un tonto grave, ni haberse mareado con el éxito. Por reírse de si mismo, de sus compañeros, de los periodistas, de los rivales y, por sobre todo, de los convencionalismos propios de la industria.

Es el día previo a la final y la alegría se huele en el aire. Nos enteramos que el Huaso Isla está enamorado, que Gary Medel baraja jugosas propuestas, que Leo Valencia quiere dar el salto que debió dar hace rato. Que Pizzi se reencontrará con Joachim Löw, a quien conoció en el sorteo de noviembre pasado y le dio la mano sin temores.

Quisiera, y este es el momento adecuado, celebrar a la FIFA, que se ha dado el gusto de nombrar a siete árbitros europeos en una final que enfrenta a un sudamericano...con un europeo. Y al suizo Massimo Bussaca, responsable de arbitrajes del organismo, que dijo que el VAR no se había utilizado en el penal que le habían cometido a Silva ante Portugal...porque los chilenos habían reclamado poco. Eso se llama consecuencia en los tiempos de la transparencia prometida por Infantino, el otro suizo.

Y, anticipadamente, mandarle un saludo a la colonia alemana en Chile, tan importante en la historia, la política y la economía del país. Desde los que llegaron atraídos por Vicente Pérez Rosales a colonizar el indomable sur, hasta los que arribaron huyendo tras la guerra, recibiendo una protección inusual de parte del Estado chileno, que hemos comenzado de a poco a corregir. Saludo especial a los tres germanos que llevó Nelson Oyarzún a Concepción, en tiempos de consomé y trotes por el centro de la ciudad. Lamour, Berger y Schellberg se llamaban y sólo este último sobrevivió al experimento jugando de volante, con mucho despliegue y nada de fútbol.

Desde siempre el fútbol se ha dividido en dos: el que juegan todos y el que juegan los alemanes. A ellos sólo se les puede ganar desde el talento, la habilidad, la concentración, la picardía. El día antes de la final, el fútbol enfrenta dos escuelas contrapuestas. Y sueño con que gane la nuestra. La que representa a todo un continente.