Opinión

La columna de Aldo Schiappacasse: ¿Es "We are the champions" un himno futbolero?

Revisa la opinión del comentarista de Al Aire Libre en Cooperativa a propósito del estreno de la película "Bohemian Rhapsody".

La columna de Aldo Schiappacasse: ¿Es "We are the champions" un himno futbolero?

Por Aldo Schiappacasse, @AldoRomuloS

Cuando de la mano del cine Queens vuelve a renacer, es saludable revisar la historia de una de las canciones más tocadas en los estadios del mundo. Y revisar la leyenda de Freddy Mercury, un solista que se inmortalizó con una creación que hasta hoy genera polémicas. "We are the champions", su tema, puede ser visto como una alegoría deportiva o como una metáfora. Esta es su historia.

En junio de 1977, el grupo Queen recorría Gran Bretaña promocionando su disco "A day at the races". Cuando la banda abandonaba el escenario tras haber interpretado el himno británico "God save the Queen", las miles de personas que asistían a los conciertos comenzaban a cantar, espontáneamente y a capella, "You'll Never Walk Alone", de Gerry and the Pacemakers, canción usualmente coreada por la hinchada de Liverpool en cada partido.

Impresionados por la sincronía y el fervor futbolero, Freddy Mercury y Bryan May, el guitarrista, pensaron en crear una canción que se entonara a capella y que tuviera toda la fuerza y energía de un himno de estadio y que representara la épica de la victoria.

May compuso entonces "We Will rock you", una verdadera oda a la interpretación masiva. Freddy Mercury fue más allá. Como dijo en varias de sus entrevistas, para componer "We are the champions" pensó en su equipo, Manchester United, y en la posibilidad de interactuar con la gente.

Sin embargo, a última hora, el líder de Queen decidió dejarla fuera del próximo álbum del grupo, "A night at the opera", y esperó para lanzarla, en un sencillo, junto a "We will rock you", temas que desde entonces se tocaban consecutivamente sobre el final de los conciertos. La canción de Mercury no se vinculó de inmediato con el fútbol, y el propio solista dijo que era una canción autoreferente, que se refería a la banda y no al Manchester, pero eso fue interpretado luego como una manera de no vincularla ni a un equipo ni a un deporte, para universalizarla.

Luego se diría que era un himno gay, pero la verdad es que fue concebida y escrita como una canción "de estadio", condición que comenzó a cosechar mucho después, cuando fue incluida en la banda sonora de "Los campeones", una cinta Disney con Emilio Estevez sobre un equipo infantil de hockey. En 1994 pasó a celebrar los títulos en las Copas del Mundo y, ya consagrada como marcha de la victoria, fue utilizada incluso por Donald Trump en su campaña presidencial.

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