La columna de Manfred Schwager: Las exigencias de una estrella

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa analiza el caso de Kristaps Porzingis en la NBA.

Foto: Archivo EFE La columna de Manfred Schwager: Las exigencias de una estrella

Bastaron apenas un par de horas para que se cumpliera el deseo de Kristaps Porzingis. El letón le informó a Nueva York que no estaba conforme con los resultados y las decisiones que han tomado, y que prefería cambiar de aires cuanto antes.

120 minutos después de conocerse esa información, fuentes de la liga confirmaban su traspaso a Dallas en una negociación que incluye varios jugadores y selecciones del Draft. Porzingis está recuperándose de una rotura de ligamento cruzado, por lo que los Mavericks tienen margen para convencerlo de renovar su contrato cuando termine a mediados de año.

Justamente a eso apuestan, donde confían en que sus otros europeos, el veterano Dirk Nowitzki y el novato sensación Luka Doncic, serán capaces de mostrarle a uno de los jóvenes más cotizados de la liga el atractivo de permanecer por un buen tiempo en su equipo. Algo que no logró Nueva York, quienes se vieron forzados a traspasarlo antes del 7 de febrero para recibir algo a cambio.

Esa es la ventaja con que cuentan los basquetbolistas más destacados de la NBA: cada vez son más los que –gracias a su fama, su rendimiento, y también al contrato colectivo– demuestran que pueden forzar la mano de sus equipos para lograr lo que ellos quieran.

Esta temporada ha entregado ejemplos para el caso, como la salida de Kawhi Leonard desde San Antonio a Toronto, o el tormentoso paso de Jimmy Butler desde Minnesota a Philadelphia.

Y es lo que también pretende hacer Anthony Davis. "La Ceja", uno de los cinco mejores jugadores de la liga, ya le informó a New Orleans que no firmará la extensión de contrato que planeaban ofrecerle, y exigió ser transferido a otro equipo.

A diferencia del caso Porzingis, los Pelicans saben que no hay mayor urgencia en desprenderse de Davis ahora, ya que su contrato expira a mediados de 2020. La franquicia cuenta con poco más de un año para encontrar al oferente perfecto para sus intereses y comenzar la reconstrucción de su plantel.

De todas formas, Davis sigue teniendo la decisión final en este negocio: si bien hay varios interesados en sus servicios, mientras el jugador no entregue la seguridad que firmará una extensión de contrato de al menos cuatro años con ellos, ningún club se arriesgará a entregar el cuantioso botín que esperan los Pelicans a cambio del pívot.

Davis fue multado luego que su representante diera a conocer esta información a través de la prensa, lo que para la liga constituye una violación al debido proceso de traspasos. Un castigo injusto, sobre todo si el jugador decidió avisar al club con mucha antelación que no quería quedarse con ellos.

Es probable que no haya novedades al respecto al menos hasta mayo o junio, cuando ya se conozcan el orden del Draft y los resultados de la temporada. Pero Davis sabe que también se cumplirá su deseo y emigrará a un equipo con el que pueda pelear por un campeonato. Boston siempre ha mostrado interés en el jugador, aunque todo parece indicar que su destino será Los Angeles, junto a LeBron en los Lakers.