La columna de Manfred Schwager: Promesas del Este

Revisa la opinión del periodista de Al Aire Libre en Cooperativa en torno al inicio de la NBA.

La columna de Manfred Schwager: Promesas del Este

Por Manfred Schuwager, @mschwagerv

Boston comienza su temporada con tres importantes novedades en el plantel: retornan el alero Gordon Hayward –que sufrió una grave fractura en su debut en 2017– y el base Kyrie Irving, que se perdió los play-offs por una lesión en su rodilla. Pero además los Celtics añaden otro componente a su camarín: la presión de rendir acorde a las expectativas.

Es lo que le pasa a los buenos equipos, que se ganan el rótulo de "candidatos", y que por lo mismo adquieren mayor visibilidad y exposición a las críticas. Algo con lo que la franquicia ha convivido antes dado su exitoso historial, pero que para varios de sus actuales integrantes es una novedad.

Hace un año los Celtics sorprendían con las llegadas de Hayward como agente libre y de Irving en el bullado traspaso desde Cleveland en que se prescindió del ídolo de la hinchada Isaiah Thomas. Un golpe que parecía indicar que por fin era el momento para volver a competir por un anillo tras una década desde el último título.

Pero la lesión del alero, transcurridos apenas cinco minutos de la temporada obligó a cambiar el enfoque, apostando por el crecimiento de los jóvenes Jaylen Brown y Jason Tatum, que tendrían la responsabilidad de ser titulares en reemplazo de un tipo probado como Hayward.

Ni el más optimista podría haber previsto lo que ocurrió después: ambos jugadores brillaron durante la temporada, Tatum estuvo en la discusión para el novato del año, y ni siquiera la posterior baja de Irving frenó a un equipo que disputó el primer lugar en el Este y que sólo se inclinó en el séptimo partido de la final de Conferencia frente a los Cavaliers.

El nivel mostrado por todo el plantel, la expectativa de recuperar a dos de sus referentes, y también la marcha de James rumbo a la Costa Oeste, se sumaron día tras día en una cuenta previa muy alegre para Boston, la que hasta el momento no se ha reflejado en la pretemporada.

Los Celtics apenas lograron una victoria en sus cuatro duelos de preparación. Ganaron ese partido por tres puntos, mientras que las derrotas fueron en promedio por ocho canastas. Para peor, y a diferencia de lo exhibido en play-offs, el equipo no se ha visto completamente acoplado en cancha, especialmente Hayward que reconoce estar algo atrasado en su retorno a la plena competencia.

Así y todo, Boston es hoy el principal candidato para quedarse con su Conferencia y volver a una final de NBA tras ocho años. La presencia del entrenador Brad Stevens es una garantía de que los Celtics lograrán superar este mal paso y sabrán adecuarse a la presión y las expectativas que ellos mismos han creado con su alto nivel de trabajo en la cancha y en la franquicia.

Por muchos años el manager Danny Ainge estuvo moviendo todos los hilos a su alcance para construir orgánicamente un plantel talentoso, ganador y sostenible. Lo vivido en la última temporada puede tomarse como el ensayo general para buscar el título 18, algo que prometen hacer con todas sus fuerzas a contar de los próximos días.