La columna de Manfred Schwager: Se cansa por todos

James Harden acumula un desgaste en la gran temporada de Houston Rockets.

Foto: Houston Rockets La columna de Manfred Schwager: Se cansa por todos

El problema con James Harden no pasa por los puntos que está anotando en cada partido. El problema es la cantidad de minutos y el desgaste que está acumulando para anotar y mantener a flote a Houston.

Porque los 82 partidos de la temporada regular no son sólo un extenso preámbulo de lo realmente importante, los Playoffs. También son un desafío para cada equipo a fin de mantener en buenas condiciones a todo su plantel.

Y ya no se trata de evitar las multas que estableció la liga por darle descanso a jugadores que no están lesionados –con el recuerdo de la gestión de San Antonio para que Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker llegaran frescos a la postemporada–, sino de cuánto afecta no contar con tus mejores elementos en el escenario actual.

Es por ello que Harden no ha podido disfrutar de mucho descanso en el último mes, echándose al hombro a los Rockets para afrontar el mal inicio de temporada y las bajas que han tenido por lesión desde poco antes de Navidad.

Las estadísticas son ilustrativas: "La Barba" lidera en minutos por partido con 37,3, superando por dos décimas a Bradley Beal y Anthony Davis; y también encabeza el promedio de puntos por encuentro con 35,4, casi seis más que el segundo de la lista, Steph Curry.

Aún más: Harden ha anotado al menos 32 puntos en cada uno de sus últimos 18 encuentros, racha en la que promedia 42,2 canastas por partido. Un esfuerzo que se explica por la ausencia ya de 13 juegos de Chris Paul, que promedia 15,6 anotaciones y es el único en ese plantel que puede alivianar efectivamente el trabajo del escolta.

Entre medio también se ausentó el reserva Eric Gordon, que asegura 15,8 canastas y que se perdió ocho encuentros. Es decir, el equipo de Mike D'Antoni debió conseguir de alguna parte unos 31 puntos por partido en las últimas semanas.

Ese peso, por supuesto, cayó sobre los hombros de Harden que ha respondido anotando desde todas partes de la cancha, al punto de romper en noches consecutivas su máximo registro anotador del año: 57 ganando contra Memphis, 58 frente a Brooklyn en una derrota muy estrecha.

Harden, D'Antoni y los Rockets no parecen tener alternativa para enfrentar la situación: en el difícil Oeste en que, con media fase regular ya jugada, hay trece o catorce equipos con opciones de pelear uno de los ocho cupos a Playoffs, cualquier derrota puede hacer la diferencia para la ventaja de campo, o incluso para lograr el paso a la postemporada.

Cualquiera podría pensar que Houston aprendió la lección de hace casi un año, cuando la ausencia de Paul y el desgaste de Harden les privaron de eliminar en el séptimo partido a Golden State y llegar a las Finales de la NBA.

La evidencia, sin embargo, muestra que las necesidades inmediatas le impiden a los Rockets planificar un buen descanso para su jugador clave. Si siguen así, es muy probable que estas proezas anotadoras sólo queden como buenos recuerdos personales de una temporada más sin anillo de campeón para Harden.