La columna de Pelotazo: Las nuevas verdades de Católica

Los cruzados son los campeones de Chile y lo lograron de una forma distinta a como nos habían mostrado desde 1949.

La columna de Pelotazo: Las nuevas verdades de Católica

Por Jorge Gómez, @Pelotazo

Universidad Católica es el merecido campeón del fútbol chileno. Los cruzados no jugaron la Copa Libertadores, a diferencia de Colo Colo y Universidad de Chile, y se enfocaron en el único objetivo: levantar la copa tras dos años.

En ese sentido el primer semestre era clave para marcar diferencias. Mientras los archirrivales tenían un torneo internacional, la franja estaba enfocada en lo local. Así lograron nueve triunfos en sus primeros diez encuentros y se alzaron como el primer candidato para quedarse con la corona.

En ese camino el principal rival fue Universidad de Concepción, tanto al comienzo del torneo, como en el desenlace del mismo. Por algo el Campanil terminó siendo el subcampeón.

El partido clave del campeonato fue el choque entre ambos en la segunda rueda. Católica ganó 1-0 con gol de Andrés Vilches y se mantuvo en la punta. Ahora vemos la tabla y la UC fue campeón por tres puntos, la distancia que logró esa noche en San Carlos de Apoquindo.

Entendido esto, la decimotercera estrella de los cruzados deja tres nuevas verdades.

Primero: Fútbol vistoso. En los doce títulos anteriores siempre dominó a sus rivales. Siempre fue protagonista. Fue campeón de forma indiscutible. Quizás el único torneo que puede poner en duda eso es el Clausura 2016, donde recogió el guante que botó O'Higgins. Sin embargo, el equipo de Mario Salas siempre buscaba ganar los partidos, y en ese camino, casi pierde la corona.

Ahora no. Se vio un equipo pragmático, que buscaba ganar hasta que se ponía en ventaja. Cuando lo lograba, era más importante defender la victoria. Así ganó diecisiete partidos y empató diez.

Segundo. Delantera. Suele decirse que para ser campeón hay que tener un goleador. Así lo vimos antes con Alberto Acosta, Arturo Norambuena, Jorge Quinteros, Lucas Pratto y Nicolás Castillo, entre otros nombres. Católica no lo necesitó en 2018 y eso que trajo a Sebastián Sáez para la segunda rueda entendiendo la falencia.

El goleador del equipo fue el volante Diego Buonanotte con 7 goles. Lo siguieron los volantes Luciano Aued y José Pedro Fuenzalida con cinco tantos. ¿Y los delanteros? Ahí vienen dos: David Llanos y Sáez con cinco. El tipo que rindió en la primera rueda, pero que las lesiones le quitaron regularidad. Y reemplazante en la segunda parte.

Si revisamos, la UC gritó campeón con la novena mejor delantera del torneo. Sí, la novena. Ante ello había que tener la mejor defensa y la tuvieron con 25 goles recibidos.

Y tercero. El mote de arrugón. Con el bicampeonato de 2016 los cruzados respondieron a tanta crítica sobre que peleaban campeonatos, pero no los ganaban. Este año tuvieron presión de distintos equipos y no perdieron el título.

Católica ha ganado tres de las últimas cinco estrellas, como para empezar a respetar a un equipo que vive la mejor década de su historia. Tal cual. Porque han sumado cuatro coronas desde 2010, algo inédito desde que levantaron su primera copa en 1949.