La columna de Rodrigo Goldberg: Dale Puch, ahora sí que sí

El comentarista de Al Aire Libre escribió sobre el refuerzo de Universidad Católica.

Foto: Photosport La columna de Rodrigo Goldberg: Dale Puch, ahora sí que sí

Hace más años de los que quisiera reconocer me gustaba coleccionar los álbumes del futbol profesional. Las láminas eran de cartón, había que pegarlas con cola fría y la calidad de la fotografía te hacía dudar si el de la imagen era Carlos Caszely o Florcita Motuda. Era otra cosa.

Pero hay algo que se mantiene hasta hoy. Siempre había una de esas láminas difíciles, que no te salen nunca o sólo de milagro, que tienes que comprar o canjear. La que, en definitiva, te quitaba el sueño.

Hasta hace muy poco nuestro querido compañero César Campos dijo en Al Aire Libre que aún faltaba en este torneo un jugador descollante o distinto. Ese que probablemente representa la lámina más difícil del álbum, la que todos quieren y necesitan.

Conocida es la situación financiera de los clubes chilenos donde la inversión ha decrecido en el tiempo, lo que significa no tener acceso a los grandes nombres. Aún así  Universidad Católica se las arregló para traer un nombre llamativo como Edson Puch.

Confieso que me gusta. Y no poco. Su astucia y enganche corto son de una provocación única. Sabe manejar los cambios de ritmo como nadie y en un equipo que seguramente ira siempre adelante será muy útil para hacer pausas y generar distracciones.

En esta Universidad Católica Gustavo Quinteros tiene la posibilidad de armar una dupla muy interesante por el lado izquierdo. La llegada de Juan Cornejo puede generar una sociedad productiva y especialmente complementaria con el mismo Puch, entendiendo que el iquiqueño es más un jugador de diagonales que de un desborde pegado a la línea.

El actual técnico "cruzado" es de jugadores versátiles que optan por la profundidad. Sin haber visto aún a la UC en cancha, pareciera que jugará con una o dos marchas más arriba que la versión de San José.

Es en esta dinámica donde el iquiqueño se hace fundamental para sumar variantes de ataque. No es puntero, pero es un gran encarador. No es 10, pero tiene tino y técnica para habilitar. No es goleador, pero en Necaxa fue brillante. La única y gran interrogante es saber qué versión veremos.

El iquiqueño es todo un enigma. Dentro y fuera de la cancha. Tal como es imposible saber por dónde te va a enganchar, se hace indescifrable saber si su cabeza estará en el fútbol o en la música. Quizás sea esa misma desfachatada lucha interna la que lo hace un jugador atractivo

Sólo él sabe la razón por la cual no llegó a ser todo lo que prometía. Con cualidades únicas y un instinto bien desarrollado debió llegar mucho más lejos. Quizás aún es tiempo y la Copa Libertadores sea la motivación que lo impulse a dejarnos su mejor registro.

Como sea, Puch terminó siendo la figura distinta de este verano, la que se pelea, la que no te sale nunca. De él depende que valga la pena.