La columna de José Arnaldo Pérez: El tiempo pasa volando

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa analizó la contingencia polideportiva del momento.

La columna de José Arnaldo Pérez: El tiempo pasa volando

Hace dos años que Chile se quedó con la organización de los Juegos Panamericanos del 2.023 (se lee dos mil veintitrés, cualquier otra forma es una aforismo, pero errado para nuestra cultura). La entonces Presidenta de la República Michelle Bachelet aceptó las negociaciones que había realizado el ministro de deportes Pablo Squella. A fin de cuentas se le asigna a una ciudad, pero es el Estado en su conjunto quien pone los recursos.

Desde ese momento se reforzaron los trabajos, que no nos salgan con que nada se había hecho o que las cosas fueron a la ligera. Hubo planos, programas y todo lo necesario para que al fin los Panamericanos resultaran, luego de las renuncias en 1.975 y 1.987 que nos dejaron muy mal parados. Incluso Neven Ilic, presidente continental de los deportes, concordó en que el presupuesto austero, pero muy estudiado, de 187 millones de dólares alcanzarían para hacer unos Juegos de buen nivel. Inversión austera para una competencia de esta naturaleza que a la vez iba en sintonía con la realidad nacional y no pecar de "botarates".

No sólo se pensó en la infraestructura, también en la movilización, y todo integrado. En el ex aeropuerto de Cerrillos, en el costado norte del terreno, se construiría la Villa Panamericana quedando así a escasos pasos de la Línea 6 del metro la que conectaría con el Estadio Nacional. Los veedores quedaron maravillados con esta iniciativa. La cual además había sido consultada con el alcalde y los habitantes del sector. Por qué se dilató o reestudió una ocurrencia tan aplaudida. Inexplicable.

Lamentablemente en Chile el deporte no tiene una política de Estado clara, y está sujeto a los vaivenes de cada gobierno de turno. Al asumir el Presidente Piñera por largo tiempo la comisión encargada de estos Juegos no tuvo actividad alguna y si bien se deben atender otras materias muy relevantes para el país, mismas que todavía no tienen avance o solución alguna, el tiempo perdido fue mucho. Recién en diciembre del 2018 se dio a conocer la mentada comisión. Al tacho del olvido se fue año y medio, y los más grandes sabios lo han dicho claro en muchas oportunidades: lo único que no se puede recuperar es el tiempo perdido.

Volviendo al tema de la Villa Panamericana, la idea de la diputada Erika Olivera y que en Perú concretaron, de dar departamentos a los medallistas, sí puede ser replicada acá el 2.023 porque la construcción correrá por parte de privados, que después comercializarán y sabemos la gran cantidad de dinero que por ello obtienen, Pero no olvidemos que los terrenos los aportará el fisco. Con sólo ese aporte se puede dar ese premio a nuestros podios.

En Lima se construyó una infraestructura en coherencia con las necesidades de los Panamericanos y al mismo tiempo para que luego pudieran ser reutilizadas, sin generar gigantescos gastos de mantención. Las megaconstrucciones en países como los nuestros son verdaderos despilfarros, ya que concluidos los eventos su utilización es mínima, por eso se apunta a polideportivos o edificios multipropósito. Todo eso se estudió. Y es feo que eso se desconozca en esa enfermiza costumbre nuestra de culpar a quien estuvo antes. Qué habrá pasado con las 80 páginas que se dejó sobre este tema.

Guadalajara a modo de simple ejemplo construyó el complejo de tenis para los Juegos del 2011 con un court de primera calidad, canchas aledañas y espacios para los medios, auspiciadores y empresas. Todo eso por 20 millones de dólares. Entonces se debe poner ojo después cuando se hagan todos los arreglos y construcciones, y del proyecto inicial pasemos a dudosas cifras que dupliquen o tripliquen lo acordado. No se pueden repetir gastos difíciles de explicar como ocurrió en los Odesur de Santiago 2014.

Además se debe hacer otro trabajo lento y duro, concientizar a la ciudadanía que durante casi una mes habrá vías exclusivas que no se pueden usar, ya que son para los Panamericanos. No olvidemos que acá se reclama los domingos por aquellas municipalidades que abren espacios para el deporte. Imaginen un día de semana en hora punta sin poder utilizar determinada pista. Ese trabajo de educación debe comenzar pronto, si no pasará lo de siempre, no se respetará y será un caos.

Chile hasta no hace mucho de forma astuta y sin grandes recursos era elogiado por organizar eventos deportivos. En el Mundial del 62 "no se tenía nada y se hizo todo". Ahora había hasta plazos largos para lograr unos Juegos de excelencia, más de cinco años, pero ya se perdió gran parte de ese crédito, y se comienzan a acortar los calendarios. Apúrense, no olviden que el tiempo pasa volando.