La columna de Manfred Schwager: Jugador del pasado

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La columna de Manfred Schwager: Jugador del pasado

Por Manfred Schwager, @mschwagerv

En un experimento que desde el principio estuvo condenado al fracaso, la carrera de Carmelo Anthony como miembro de Houston Rockets se quedará en 10 partidos. Un registro indigno para los pergaminos del alero, pero que refleja muy bien su presente en la liga.

Porque Anthony aparece hoy como un jugador del pasado, preocupado exclusivamente de una dimensión del juego –la ofensiva– y en especial de ejecutarla en sus propios términos: quedándose con el balón, buscando la jugada individual, optando por anotar antes que encontrar a un compañero libre o con mejor posición de tiro.

La carrera de Anthony logró respaldar su propuesta de juego, en tanto su efectividad como anotador y el volumen de puntos encestados bastaban para justificar su rol de número uno en Denver y en Nueva York.

El promediar sobre 20 puntos por partido en sus primeras 14 temporadas en la liga fue siempre el argumento para asegurarle titularidad. Que no se comprometiera en defensa o que no buscara asistir a sus compañeros eran temas que sus entrenadores podían pasar por alto, en tanto Anthony cumpliera con la cuota de canastas esperadas cada noche.

Su tiempo en los Knicks demostró que a Anthony no le iba a bastar con eso para colarse entre los grandes de la NBA. Más allá del permanente tumulto en que sobrevive la franquicia neoyorquina, Melo nunca logró la trascendencia a la que aspiraba. Sus actuaciones siempre traían un pero, una pregunta, un cuestionamiento, en tanto se remitían siempre al mismo libreto: pedir el balón, lanzar al aro, repetir.

Su sorpresivo paso por Oklahoma en la temporada pasada trajo más de lo mismo. El problema para Anthony es que lo dejó en evidencia: ya no basta sólo con anotar para asegurarte un lugar en la élite. Con sus números en picada y sin ajustar su juego a las exigencias del equipo, la tortura se extendió por 84 partidos y terminó en la primera ronda de los play-offs.

El declive de Carmelo fue aún más notorio en su breve estadía en los Rockets. Por primera vez fue suplente, viniendo desde la banca en ocho de sus 10 partidos en Houston. Si bien promedió respetables 29 minutos por partido, registró su mínimo histórico en puntos, bajó en efectividad en triples y tiros libres, y subió en las faltas personales.

Lamentablemente para Anthony los números no mienten: en su último partido como Rocket anotó dos puntos, con apenas una canasta en 11 intentos. Houston está tomando el camino correcto en esta situación, asumiendo que su apuesta por recuperarlo no resultó como esperaban, y que es mejor buscarle una salida buena y digna ahora antes que extender innecesariamente este sufrimiento.

Seguramente habrá equipos interesados en darle una nueva oportunidad en la liga. También es muy posible que reciba una lucrativa oferta desde China, donde puede seguir aumentando sus ingresos y retomar su buena fama de anotador. La incógnita es si Carmelo Anthony podrá adecuarse al rol que le asignen, por muy modesto que sea.