La columna de Pelotazo: El mejor ejemplo

Boca Juniors se consagró campeón en Argentina tras quitarle la punta a River Plate en la última fecha.

La columna de Pelotazo: El mejor ejemplo
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Al final el beso entre Carlos Tévez y Diego Maradona terminó siendo cábala. El delantero de Boca Juniors anotó el único gol del encuentro ante Gimnasia de La Plata y los xeneizes se consagraron campeones de la Superliga Argentina.

Los dirigidos de Miguel Ángel Russo necesitaban ganar y que River Plate no derrotara a Atlético Tucumán como visita. Se dieron ambas cosas y Boca logró su cuarto título en los últimos seis campeonatos nacionales.

Este título es una enseñanza de vida, tal como en nuestro caso, fueron los de Universidad Católica en 2010 o el de Universidad de Chile en el Clausura 2017. Se trata de nunca dejar de creer, se trata de luchar hasta al final.

Hay un puntero constante, un puntero alejado en muchos casos, un puntero que la mayoría cree que ganará el título. Sin embargo, siempre está ese margen de error que cambia todo. River era el sólido líder, pero empató los dos últimos encuentros y fue superado por Boca tras la última fecha.

En el caso de Chile, Colo Colo parecía encaminado a dos títulos seguros, pero perdió puntos increíbles y fue superado por sus archirrivales.

Es cierto que hay cientos de ejemplos donde el puntero sólido no soltó la punta y fue campeón, no obstante, hoy es momento de homenajear a los que nunca bajan los brazos.

Son estas situaciones las que asemejan al fútbol con la vida. Muchas veces pasamos por momentos complejos o desfavorables, donde el sol está lejos de salir. Y es ahí donde tenemos que seguir luchando por lo que uno cree, por lo que uno quiere. Aunque cueste.

Es ahí donde son fundamentales las personas que nos rodean, que nos acompañan o que nos guían. En el fútbol son los técnicos, personas que nos ayudan a ser mejores, que nos motivan en la búsqueda de objetivos.

Cuando hay cambio de entrenador lo más fácil es decir "que se le hizo la cama" al DT saliente, sobre todo cuando se gana de inmediato con el técnico entrante. ¿Y dónde está el mérito del nuevo? Siempre hay mérito y más en el caso de Russo.

El argentino superó hace dos años un cáncer de próstata, una infección intrahospitalaria posterior y volvió a dirigir. Fue capaz de dejar atrás una de las peores enfermedades que existen, una que te va carcomiendo por dentro y te va quitando la fuerza. Salió adelante y ayer logró un nuevo título para su carrera.

Cómo no va a ser motivante para un plantel tener a alguien así al frente. Pensará el futbolista: cómo no voy a ser capaz de salir a una cancha a hacer lo que más me gusta, que es fácil, si mi líder fue capaz de sacar adelante su vida. Lo mismo que pasa con Sinisa Mihajlovic en Bologna y su victoria sobre la leucemia.

Son casos que contagian las ganas de luchar. Y cuando tenemos al lado gente que pelea y que ha tenido éxito en eso, a uno se le hace más fácil seguir peleando. A no decaer.