La columna de Rodrigo Goldberg: Alarma de preocupación

El comentarista de Al Aire Libre analizó al derrota copera de la U ante Melgar.

La columna de Rodrigo Goldberg: Alarma de preocupación

Preocupación es lo que menos se puede sentir después de haber visto el partido de Universidad de Chile. No sólo por el resultado que es exiguo y totalmente abordable, si no por la forma en que cae. Un equipo que empieza bien y se desdibuja con el correr de los minutos, y que queda preso de arremetidas personales.

Es cierto que la U lo pudo ganar si el panameño Gabriel Torres la manda adentro apenas ingresado, pero también lo pudo perder por más si Melgar afina la puntería. El tema trascendente no es el resultado, es la forma, colectiva e individual.

En la individual hay nombres que llamaron la atención. El bajo partido de Jean Beausejour, el mejor lateral del fútbol chileno, quien no apareció en los 90 minutos. Un futbolista llamado a marcar diferencias simplemente no se proyectó como suele hacerlo. Lo mismo con Jimmy Martínez que fue la sombra del volante que vimos en los amistosos. Ni hablar de Angelo Henríquez que sigue sumando tiempo sin trascender o marcar una mínima diferencia. Llama profundamente la atención la involución de quien fuera el gran proyecto del fútbol chileno.

Ya entrando en lo colectivo la U de Kudelka tiene un esquema que busca acelerar apenas cruzas la mitad de cancha, para lo cual necesitas volumen ofensivo. Esto quiere decir que los laterales (Matías Rodríguez y Beausejour) juegan a la altura del volante de contención (Caroca) para producir dos efectos: Quitarle espacio al rival y ofrecer más y mejores líneas de pase.

Pero hay un detalle. ¿Quien es el organizador? Ojo, no hablo de un "10". Ponerle un número al puesto es caricaturizar una labor muy importante. Hablo de un enlace, del jugador que es capaz de aglutinar y colectivizar el juego individual. El año pasado esa labor correspondió en muchas ocasiones a David Pizarro, quien aparecía desde segunda línea para desahogar y profundizar según la necesidad del equipo.

Con este tipo de tarea e intérprete, aún indefinido por Kudelka, el fútbol de la U queda supeditado a esfuerzos y momentos individuales. Peor aún, queda presa de los pelotazos largos, los cuales desahogan un segundo pero le entregan el protagonismo al rival. Hagamos memoria. Las principales llegadas azules en Arequipa. Además del obús de Ubilla del primer tiempo, observamos el remate desviado de Gabriel Torres y el remate final de Benegas a la altura del punto penal.

Ambas acciones nacieron de un pelotazo al área. La U no fue capaz de generar una sola jugada de gol desde el punto de vista colectivo.

Insisto en el tema. El problema no es resultado que de por sí es alcanzable, es el fondo colectivo, la presencia y carácter qué hay que tener. Elementos que no vimos en Arequipa. No es para alarmarse, pero sí como mínimo para preocuparse.