El fútbol mexicano vivió violenta y fatal jornada en duelo de San Luis con Querétaro

Hinchas de ambos equipos protagonizaron violenta pelea.

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La imagen de un hombre inerte mientras era pateado este domingo en San Luis de Potosí por seguidores de Querétaro, sin que las autoridades intervinieran, fue la peor jornada del fútbol mexicano en lo que va de año.

Aunque quizás fuera tan responsable como sus agresores, el aficionado fue arrastrado en una de las gradas y sufrió el ataque de varios delincuentes enardecidos, que le ganaron la pelea a la policía, incapaz de detener los ataques.

El llamado clásico del centro, entre San Luis y Gallos Blancos de Querétaro, fue custodiado por casi mil agentes de seguridad, a pesar de lo cual aficionados radicales de uno y otro bando comenzaron a ofender al grupo rival desde el primer tiempo.

A los jugadores les lanzaron monedas y, cuando Querétaro comenzó a darle un baile a San Luis, la furia de la hinchada local se recrudeció. "Olé Sosa, Olé, Sosa", gritó la multitud como forma de pedir el regreso del entrenador mexicano Alfonso Sosa, despedido cuando tenía al equipo en zona de clasificación y sustituido por el uruguayo Gustavo Matosas, quien no ha podido mantener el buen paso.

En la última parte del duelo aparecieron aficionados con palos, barriles de basura y tubos y se declaró una batalla campal que obligó a detener el encuentro en el minuto 85 cuando decenas de personas invadieron la cancha, la mayoría para huir de la furia de los violentos.

En un parte preliminar se informó que 33 personas fueron heridas, pero el balance no es definitivo.

El fútbol mexicano, que no suele tener problemas de violencia, vivió este domingo su peor jornada como corolario de un fin de semana triste, iniciado el viernes cuando Veracruz se negó a mover la pelota en los primeros minutos del partido ante Tigres y el rival, poco solidario, le metió dos goles sin oposición por intermedio del chileno Eduardo Vargas y el francés André-Pierre Gignac.