La columna de Aldo Schiappacasse: Coliqueo y los homenajes

"Desde que se supo que la selección jugaría en Temuco, Jean Beausejour quiso homenajear a su familia materna".

Foto: Photosport La columna de Aldo Schiappacasse: Coliqueo y los homenajes

Por Aldo Schiappacasse, @AldoRomuloS

Desde que se supo que la selección jugaría en Temuco, Jean Beausejour quiso homenajear a su familia materna llevando su apellido mapuche en la camiseta.

Fue un gesto, por ende, que habla de su respeto ancestral -algo tan importante para su cultura- pero también de la contingencia, porque a la hora del partido nada podía escapar a lo que estaba sucediendo: desde la renuncia del Intendente Luis Mayol hasta el fuerte contingente policial que resguardaba el "Germán Becker".

Hubo en el gesto de reunirse en el centro del terreno – a instancias del capitán Gary Medel- algo mucho más importante y valedero que un minuto de silencio oficial o institucional. Hubo la manifestación, unánime y colectiva, de honrar la paz y el respeto, algo que en la discusión por La Araucanía olvidamos con frecuencia desde ambos bandos.

Pedirle, por ende, un gesto a los dirigentes de la ANFP era vano y, en mi criterio, innecesario, porque habría constituido un acto formal que generaría más divisiones que consensos. En la decisión de los jugadores no podría haber reproches ni debates, porque surgió de la convicción y el convencimiento, sobre todo de los jugadores hondureños, que de violencia desatada algo saben.

Por si pasó inadvertido, lo recalcamos. El estadio, a partir de anoche, va a homenajear a dos entrenadores señeros de Temuco (o de Green Cross, la versión pije). Son Roque Mercury y Gastón Guevara, quienes recibieron su reconocimiento de manos de otro histórico, Eduardo Cortázar.

Y ya sería hora, digo, que en el bello recinto hubiera algo más que representara a los pueblos originarios, y que no fuera su presidente, Marcelo Salas Melinao. Mucha sangre mapuche ha corrido por las venas del fútbol chileno, desde René Quitral a Guillermo Maripán.

Lo que no estaba en los planes de nadie es que el juez peruano Michael Espinoza se sumara tan generosamente a los homenajes.

Con un penal horriblemente sancionado, una patada descomunal de Beuseaujour y la pésima aplicación del reglamento en la jugada que pudo abrir la cuenta, condicionó el partido a tal punto que dificulta un análisis serio de lo que pasó luego.

Igual podría decirse que la única posición donde Chile encontró recambio en este año de búsquedas fue en el arco, con Gabriel Arias. No hay reemplazo definido para la mayor parte de los Históricos. Ni los laterales, ni para Marcelo Díaz (ahora que Medel retrocedió) ni para Eduardo Vargas (por más que insista en que Sagal o Junior son sus cartas fijas).

Por ende, en marzo, habrá que seguir apostando por lo que hay, por lo que hubo y por una generación que, ya sobre los 30, no puede seguir apostando al vértigo, sino a la comodidad del tranco lento.