La campaña que consagró a Colo Colo en la Copa Libertadores de América, hace 30 años

Revisa cómo se gestó el principal logro deportivo del conjunto albo.

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El 5 de junio de 1991 se logró la gesta más importante de un club chileno en el fútbol. Colo Colo, el cuadro más popular del país, conquistó la Copa Libertadores de América, la única que ostenta en sus vitrinas algún equipo nacional, un logro que ya cumplió 30 años.

Esta consagración no fue casualidad y fue producto de la consolidación de un proyecto iniciado por Arturo Salah que tuvo su esplendor tras la llegada de un entrenador croata, Mirko Jozic.

Ya en 1973, Colo Colo estuvo muy cerca de alcanzar la gloria, pero el elenco comandado por Luis "Zorro" Álamos no pudo con el multicampeón Independiente.

En la edición de 1991 de la Copa Libertadores, el cuadro albo venía de ganar el torneo nacional con Arturo Salah, pero el ex delantero había salido de la banca alba, siendo reemplazado por el enigmático Mirko Jozic. Una decisión que no dejó del todo contento a los hinchas.

De todas formas, el croata venía precedido de un palmarés notable a nivel juvenil, pues había triunfado a nivel mundial con Yugoslavia en el mundial de Chile de 1987 y en el mismo Colo Colo, pero tomar el equipo adulto eran palabras mayores.

Para esa temporada el cuadro albo sumó pocos refuerzos, pero que terminaron siendo de vital importancia. Uno de ellos fue Patricio Yáñez, que llegó desde Universidad de Chile, además de Gabriel "Coca" Mendoza, proveniente de O'Higgins.

Deportes Concepción fue el primer escollo del Cacique en aquella Copa Libertadores, en el Grupo 2 de aquel torneo y fue en empate 0-0.

El primer triunfo iba a llegar en la segunda fecha y fue por 3-1 ante Barcelona de Ecuador, mientras que en la revancha ante los "penquistas" el elenco albo se por 2-0 en el Estadio Monumental.

Su paso por la ronda de grupos la iba a completar con un triunfo por 3-0 sobre Liga Deportiva Universitaria de Quito en Santiago y dos empates en Ecuador, 2-2 ante Barcelona y 0-0 ante los quiteños.

Así, el Cacique quedó como líder de su grupo al llegar a nueve unidades –en esa época eran dos puntos por victoria-, accediendo a los octavos de final donde se vería las caras con Universitario de Lima.

Invicto, el equipo albo llegaba como favorito a una serie que se completó con un 0-0 en Lima y un estrecho 2-1 en Santiago, salvado por una atajada de Daniel Morón en la línea en el último minuto que le permitió a los albos acceder a los cuartos de final.

Allí, el equipo de Jozic se iba a topar con el siempre complicado Nacional de Montevideo. En la ida, Colo Colo venció a los orientales por 4-0 con dos goles de Ricardo Dabrowski y tantos de Rubén Martínez y Rubén Espinoza. En la vuelta, perdió por 2-0, logrando avanzar gracias al holgado resultado del primer encuentro.

El próximo rival era Boca Juniors, un rival siempre temible, especialmente en la Bombonera, claramente el mayor desafío de Mirko y sus hombres.

En la ida, jugada en Buenos Aires, Colo Colo aguantó al máximo, pero cayó por 1-0 con el tanto de Alfredo Oscar Graciani, un resultado que dejaba intactas las ilusiones albas de avanzar a la gran final.

Lo ocurrido en la vuelta da para mucho, pero en lo concreto Colo Colo ganó por 3-1 con dos goles de Rubén Martínez y uno de Marcelo Barticciotto, alcanzando la diferencia para eliminar a un cuadro xeneize que descontó por medio de Diego Latorre.

Pero no quedó sólo ahí, pues los argentinos no soportaron la eliminación, razón por la que se desquitaron contra los reporteros gráficos y personal de Carabineros, provocando uno de los bochornos más recordados de la historia de la Copa Libertadores.

La imagen que dio la vuelta al mundo, eso sí, fue la del portero colombiano Navarro Montoya, siendo mordido en sus glúteos por un perro de Carabineros llamado Ron.

Tras el bochornoso incidente, donde se especuló con sanciones contra Colo Colo, Olimpia de Paraguay iba a ser el gran rival por la corona, una que le había sido esquiva, no solo a los albos, sino que a todo el fútbol chileno.

Los guaraníes, eran los campeones vigentes y aunque el "Defensores del Chaco" parecía inexpugnable, el equipo de Mirko Jozic rescató un empate sin goles en la ida que ilusionó a todo un país.

En la revancha, con Dabrowski lesionado, Patricio Yáñez y Rubén Martínez suspendidos, Luis Pérez terminó siendo el inesperado héroe de una gesta que seguimos recordando 30 años después.

Pérez se matriculó con dos goles en una noche inolvidable que se completó con una conquista de Leonel Herrera, ingresado en lugar del lesionado Gabriel "Coca" Mendoza.

De esta forma, Colo Colo iba a conseguir el mayor triunfo de su historia, el que lo tiene como el único equipo chileno en alcanzar una Copa Libertadores de América, un logro que 30 años después sigue siendo el gran orgullo del pueblo albo.