La columna de Ernesto Contreras: Garín, 10 años después

Una década tuvo que esperar el tenis chileno para volver a ver a uno de los suyos levantar un trofeo en el circuito ATP.

Foto: Facebook US Men's Clay Court Championship La columna de Ernesto Contreras: Garín, 10 años después

La sequía se acabó. Diez años después de su último gran éxito en el circuito, el tenis nacional vuelve a llenarse de gloria gracias a uno de los suyos.

El 14 de abril del 2019 será una fecha que marcará para siempre a Cristian Garin, y no precisamente por el estreno de la octava temporada de "Game of Thrones", serie de la cual el ariqueño es un fanático empedernido, sino porque ese día "Gago" cumplió el sueño de toda una vida. Un sueño que muchas veces estuvo cerca de transformarse en pesadilla.

Fruto del esfuerzo personal de sus padres Sergio y Claudia, Garin tuvo una prematura explosión mediática al coronarse campeón mundial sub 14, éxito al cual le siguió el título junior en Ronald Garros 2013, donde venció en la final al actual tres del mundo Alexander Zverev.

Ese mismo año debutó profesionalmente en el extinto ATP de Viña del Mar, donde se convirtió en el tenista chileno más joven en ganar un partido a este nivel, tras derrotar al serbio Dusan Lajovic en la primera ronda. Un año antes se había transformado en el debutante más precoz en la historia del equipo chileno de Copa Davis.

Todos estos logros se transformaron en una carga difícil de llevar para Garin, principalmente porque a los 16 años debió cargar con la pesada mochila del recambio de una actividad que agonizaba por el despilfarro directivo.

Cinco años después de su explosión en Viña del Mar, Garin logró materializar lo que muchos esperaban de él. Su sociedad con el argentino Andrés Schneiter cambió la carrera del nortino. De la mano del "Gringo" ganó tres challengers de forma consecutiva y se metió al ansiado grupo de los 100 mejores del mundo.

Este 2019 arrancó con una final en Sao Paulo donde el argentino Guido Pella le arrebató la gloria de las manos, pero en Houston no iba a permitir que una vez más lo despojaran de su sueño. En Texas, dejó en el camino a Cuevas, Chardy, Laaksonen, Querrey y Ruud para poder gritar campeón.

"Este título es un orgullo por todo el trabajo que le he puesto a esto. Siento que he dejado mi vida por el tenis y tener un premio como este es lo mejor que me pudo haber pasado", afirmó el actual 47 del planeta.

Gracias a su éxito en Estados Unidos, el chileno entró al selecto grupo de los 50 mejores del mundo y es noveno entre los tenistas menores de 23 años, pero lo más importante es que demostró tener lo necesario para competir de igual a igual con quien le pongan al frente. Su devolución de saque y manejo de los ángulos destacan en un repertorio tenístico que no presenta ripios y si a eso le sumamos una cabeza que funciona cada vez mejor, el futuro se ve cada vez más promisorio.