Mauricio Isla, bicampeón de América e histórico de La Roja, anunció su retiro del fútbol profesional, el que se produce casi 10 meses después de su último partido por Colo Colo. El Huaso no logró conseguir nuevo club en esta temporada y tras una larga reflexión decidió colgar los botines.
El anuncio fue hecho a través de un comunicado en redes sociales, muy parecido al que publicó Lionel Messi hace algunos días para decir adiós a la Selección Argentina, simulando escribir una carta de puño y letra, pero también haciéndolo con un mensaje digital en su perfil de Instagram.
La carta de despedida de Mauricio Isla
“Sé que escribir esto no es fácil. Se vienen muchos recuerdos a mi mente, desde aquel niño que debía subirse a una micro y viajar para intentar cumplir el sueño de ser futbolista. Mis comienzos no fueron fáciles, pero entendí que, si quería llegar lejos, debía entregar todo de mí.
Gracias a don Alfonso, quien vio talento en mí a los 10 años, y a Universidad Católica, donde recibí mis primeras herramientas. El fútbol me regaló amigos, educación, hábitos y estabilidad para mi familia. También me enseñó que, viniendo de una población, uno puede soñar y convertir esos sueños en realidad.
Siempre recordaré al profesor José Sulantay, quien me llevó a la Selección juvenil con la que conseguimos el tercer lugar en el Mundial Sub-20 de Canadá 2007. Ese rendimiento me permitió entrar en los planes de Marcelo Bielsa, quien apostó por mí siendo joven. Gracias a ese “loco lindo” que nos devolvió la esperanza y nos ayudó a alcanzar nuestro máximo potencial.
El 7 de septiembre de 2007, con 19 años, Bielsa me dio la confianza para debutar por Chile. Así comenzó una historia maravillosa: 144 partidos con La Roja, seis Copas América, dos Mundiales, una Copa Confederaciones y dos títulos continentales junto a una generación que marcó a nuestro país. Gracias a Dios por permitirme vivirlo.
Agradezco a cada club que me abrió sus puertas: Udinese, Juventus, Queens Park Rangers, Olympique de Marsella, Cagliari, Fenerbahçe y Flamengo, cuya hinchada me hizo sentir como un brasileño más. Luego regresé para vestir las camisetas de Universidad Católica, Independiente y finalmente Colo-Colo, un club con raíces especiales en mi historia familiar.
Gracias a quienes me ayudaron a crecer, me acompañaron lejos de Chile, me levantaron en los momentos difíciles y confiaron en mí. Gracias a todos los chilenos que celebraron mis alegrías, especialmente aquel gol frente a Uruguay.
Un 7 de septiembre comenzó esta obra y hoy, también un día 7, anuncio que ha llegado a su fin. Por respeto y amor a mi familia, comunico mi retiro del fútbol profesional.
Espero que me recuerden como el niño que se atrevió a soñar y pudo convertirse en futbolista profesional”.
Los dorados números de Mauricio Isla en La Roja
Mauricio Isla jugó 144 partidos por la Selección Chilena, anotando cinco goles, logrando junto a toda la Generación Dorada los únicos dos títulos oficiales que tiene La Roja adulta en su palmarés: Copa América 2015 y Copa América Centenario 2016, clasificando además a dos Mundiales y disputando una Copa Confederaciones.
A nivel juvenil jugó un Mundial Sub 20 en Canadá 2007, logrando el tercer lugar de la mano de José Sulantay.
En el total de su carrera disputó 595 partidos con 20 goles, 74 asistencias y 45.953 minutos acumulados.
Nigeria y Uruguay: los goles que marcaron la carrera de Isla en La Roja
Cuando tenía apenas 19 años, Mauricio Isla jugó el mencionado Mundial Sub 20 de Canadá 2007, torneo en el que fue una de las grandes figuras. En esa competición, Isla fue clave en la mitad de la cancha, pero hubo un partido que lo marcó y lo lanzó a la fama: el 4-0 ante Nigeria en los cuartos de final, encuentro que se definió en el alargue y que con todo el equipo chileno cansado, el Huaso se dio maña para anotar dos goles que pavimentaron el paso de La Roja a semifinales.
Ya con una carrera de figura en Europa llegó el momento de consagrarse con la Roja y la ocasión fue la Copa América 2015. Isla llegaba con menos continuidad en Europa, pero seguía siendo fijo en el equipo de Jorge Sampaoli, teniendo nuevamente un momento mágico de protagonismo y nuevamente en los cuartos de final.
El oriundo de Buin tenía preparado el capítulo más importante de su carrera para ele 24 de junio de ese año, el escenario era el Estadio Nacional y la “víctima” Uruguay. En esa ocasión apareció el “Huaso sin caballo”, como dijo un destacado relator nacional, y en un partido friccionado, pero emocionante, el Mauro anotó un gol que hasta el día de hoy nos hace abrazarnos, ya que nos clasificó a semifinales de ese torneo después de mucho tiempo, porque dejamos fuera a unos de los rivales más difíciles no solo en esa copa, sino que en cualquiera que participen, y también porque nos hizo soñar de una vez por todas que podíamos ganar nuestro primer título, el que llegó 10 días después en Ñuñoa.