La Copa Libertadores siempre se ha contado desde Sudamérica hacia el mundo. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, la historia amenaza con escribirse al revés. Y es que si bien la competencia continental ya está en marcha en términos administrativos, fuera del calendario oficial comenzó a instalarse un tema que incomoda y atrae por igual: la posibilidad de que Lionel Messi dispute el torneo.
El escenario no nace desde lo deportivo. Inter Miami no tiene clasificación directa ni participa en competencias Conmebol. La discusión tiene que ver con una eventual invitación especial, una figura que el organismo ya utilizó en ciclos anteriores bajo contextos excepcionales.
⚽ Messi y la Libertadores: el escenario que reabre el debate
Desde el entorno del Inter Miami reconocen conversaciones exploratorias con Conmebol. El argumento que se pone sobre la mesa es el mismo desde hace meses: Messi nunca jugó la Libertadores y su etapa final como futbolista profesional reduce el margen para concretarlo.
La opción que se analiza no altera los cupos actuales ni la edición en curso. La posibilidad apunta a una futura versión del torneo, donde se evalúa ampliar el número de participantes y ajustar el formato general, lo que en ese escenario permitiría incorporar a un club invitado sin desplazar a representantes sudamericanos.
En ese contexto, el peso comercial y mediático de Messi juega un rol determinante. Para Conmebol, su presencia implica visibilidad global inmediata, ingresos extraordinarios y una atención que hoy ningún otro futbolista puede garantizar.
🌎 Un debate que mira al 2027
La presencia del equipo de Messi en la edición actual aparece prácticamente descartada. Las fases preliminares ya fueron sorteadas y los cupos están completos. Por lo mismo, el foco se traslada a los próximos años y a una eventual reconfiguración del torneo.
Eso sí, este análisis no se limita al Inter Miami, pues también incluye el eventual regreso de clubes mexicanos y un modelo más amplio, similar al que se proyecta en otras competencias internacionales. Todo, condicionado al factor tiempo y a la continuidad de Messi en la élite.
Por ahora, no hay resolución, pero sí existe una certeza: si Messi va a jugar la Copa Libertadores, será a través de una decisión política y estratégica de la entidad comandada por Alejandro Domínguez, y no un mérito deportivo.