El ex futbolista brasileño Adriano, en una carta publicada en The Players Tribune, reveló importantes detalles de su carrera futbolística y sus intereses en cada momento de esta, algunos no relacionados con el deporte. Además, comentó el dolor que sintió tras la pérdida de su padre.

Uno de los episodios que más llamó la atención en sus declaraciones, fue refiriéndose a su segunda estadía en Flamengo, cerca del final de su carrera: “Te diré la verdad sobre ese equipo. A veces íbamos a los entrenamientos no por el fútbol, sino sólo por los tragos de después. Tan pronto como nos despedían del entrenamiento, hora de la fiesta. ¡Todas las esposas conocían el trato! ¡Estaremos en casa a medianoche!”.

Sobre la muerte de su progenitor, en agosto de 2004, el “Emperador” sostuvo que “después de ese día, mi amor por el fútbol nunca volvió a ser el mismo. A él le encantaba el fútbol. Cuando yo jugaba, jugaba para mi familia. Entonces, cuando murió mi padre, el fútbol nunca volvió a ser lo mismo. Me deprimí tanto, empecé a beber mucho. Realmente no quería entrenar. No tuvo nada que ver con el Inter. Sólo quería ir a mi casa”.

Todo había terminado para mí, físicamente. Puedes operarte, rehabilitarte e intentar seguir adelante, pero nunca volverás a ser el mismo. Mi explosividad se había ido. Se me acabó el equilibrio. Mierda, todavía camino cojeando. Todavía tengo un agujero en el tobillo“, añadió.

Finalmente, habló de su infancia: “Las favelas. Siempre pintan un cuadro oscuro. Siempre es dolor y miseria, hambre. Y sí, a veces es así. Pero es complicado. Cuando pienso en crecer en la favela, en realidad pienso en lo mucho que nos divertimos”.

Siempre había una pelota en mi pie. Fue puesta allí por Dios. Cuando tenía siete años, algunos miembros de mi familia juntaron su dinero para que yo pudiera jugar en la academia del Flamengo”, cerró.