El Estadio Nacional volvió a quedar en el centro del debate por la seguridad. La histórica jornada que albergó la edición 200 del Superclásico del fútbol chileno quedó empañada por un grave hecho policial ocurrido en los alrededores del recinto: una bala impactó en una vivienda vecina durante las horas previas al encuentro.
Si bien el duelo se disputó exclusivamente con hinchas de Universidad de Chile en las tribunas, hasta el momento las autoridades no han podido confirmar que el disparo esté directamente relacionado con el evento deportivo o con la barra local.
De acuerdo con la información entregada por el mayor Wladimir Úbeda, comisario de la 33ª Comisaría de Ñuñoa, el origen del proyectil está en manos de la Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros.
“Al momento esto está en investigación, se presume que es producto de una riña, se presume solamente, es lo que indica la afectada, pero es materia de investigación ver de dónde puede haber salido este tiro”, explicó el oficial, manteniendo la cautela sobre si el hecho derivó del fervor del partido.
¿Por qué Sebastián Sichel pidió suspender los partidos en el Estadio Nacional?
Independiente de los resultados que arroje la investigación policial, la situación colmó la paciencia en la Municipalidad de Ñuñoa. Para el alcalde Sebastián Sichel, el hecho de que un proyectil balístico haya alcanzado un domicilio es un síntoma de que el entorno del estadio está fuera de control cada vez que hay alta convocatoria.
“Que una bala suelta ande en un barrio ya es una tragedia. No digamos que acá alguien se salvó, al revés. No podemos normalizar que en un barrio tranquilo, donde hay gente trabajadora y esfuerzo, una bala anda dando vuelta”, disparó el jefe comunal.
Sichel decidió elevar el tono y lanzó un ultimátum a las autoridades gubernamentales y deportivas, asegurando que están dispuestos a oponerse firmemente a que la pelota vuelva a rodar en el coliseo.
Las tres condiciones de Ñuñoa para que vuelva el fútbol
Para que el municipio flexibilice su postura y no ponga trabas a futuros encuentros, Sichel puso sobre la mesa un petitorio claro que busca cambiar definitivamente las reglas del juego para los organizadores. Como primer punto intransable, el edil exigió garantizar la seguridad en el entorno mediante una presencia contundente de Carabineros, buscando así evitar nuevos desastres y desbordes en los barrios aledaños.
Sumado a esto, apuntó a la necesidad de integrar a la comunidad a través de una mesa de trabajo conjunta, donde tanto las juntas de vecinos como la municipalidad tengan una participación activa en la gestión del recinto. Por último, solicitó avanzar hacia un nuevo modelo de administración, proponiendo la creación de un directorio formal que sea el encargado exclusivo de regular y administrar los arriendos del Estadio Nacional.
La U y Colo Colo en alerta por el futuro del Estadio Nacional
La dura postura de Sichel es un verdadero misil a la línea de flotación de Universidad de Chile. El cuadro laico utiliza el Nacional como su principal y casi única alternativa para ejercer su localía, por lo que una eventual paralización del recinto los dejaría sin estadio en plena lucha por el campeonato.
Aunque la municipalidad no tiene la facultad exclusiva para prohibir el uso del estadio (esa decisión pasa por la Delegación Presidencial y el IND), su peso político y su voz sí condicionan fuertemente la autorización de los aforos y los permisos de los eventos.
Curiosamente, la advertencia también encendió las alarmas en Macul. Debido a los trabajos de restauración del césped del Estadio Monumental, Colo Colo tiene programado recibir a Unión Española este mismo miércoles en el Nacional por la Copa Chile. Un encuentro que, tras las tajantes declaraciones del alcalde, hoy quedó envuelto en un manto de incertidumbre. Todo está en veremos.