Colo Colo vive un miércoles de altísima intensidad donde las decisiones drásticas de la oficina de Blanco y Negro y los giros de última hora en el plano judicial se toman por completo la pauta en Pedrero. A solo días de disputar una nueva versión del Clásico del fútbol chileno frente a Universidad Católica en el Claro Arena, la gerencia deportiva liderada por Daniel Morón apretó el acelerador a fondo para delinear la conformación de la plantilla de cara al segundo semestre de este 2026, decretando una verdadera purga que apartará del Estadio Monumental a nombres históricos y apuestas que no lograron dar el ancho en el proyecto de Fernando Ortiz.
En paralelo, el ambiente en Macul recibió un tremendo tanque de oxígeno tras aclararse el panorama extrafutbolístico de su máxima figura en la cancha. El ruido generado por las citaciones policiales quedó sepultado de forma definitiva, permitiendo que el foco vuelva a centrarse netamente en lo deportivo, donde el “Tano” Ortiz busca romper su mala racha en partidos de alta convocatoria y consolidar en el pórtico a su nueva gran promesa de casa. Entre contratos condicionados a minutajes estrictos, la urgencia de limpiar el vestuario y la preparación de una visita inédita a la precordillera, el Eterno Campeón vive horas cruciales para el destino de la temporada.