El ambiente en el Centro Deportivo Azul no da tregua. Mientras todos los focos están puestos en la inminente llegada de Cecilia Pérez a la presidencia y el rearmado del directorio, un nuevo conflicto de proporciones gigantescas estalló en las oficinas de La Cisterna.

A solo meses de que el “Romántico Viajero” comience a preparar la celebración de su anhelado centenario, una inesperada jugada administrativa en el registro de marcas encendió las alarmas de la casa de estudios, abriendo un frente legal que, en el peor de los escenarios, podría poner en riesgo la existencia del club tal como lo conocemos.

¿Por qué denuncian a Azul Azul y qué rol juega la U de Chile?

Según la información revelada por ADN Deportes, la casa de estudios cuestiona la inscripción de símbolos y emblemas por parte de la concesionaria ante el INAPI. El reportaje detalló que la sociedad anónima ingresó 30 solicitudes ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial. De ese total, 20 ya están registradas (con nombres como “Azul Azul” o “Estadio Azul”), pero las que aún se encuentran en trámite desataron la furia de la institución educativa.

La concesionaria estaría intentando registrar a su favor emblemas históricos, una jugada que, según aportó Radio Cooperativa, ya habían intentado realizar sin éxito en 2018, cuando el organismo les denegó la inscripción del chuncho actual y el símbolo de la U.

¿Qué dice el contrato y por qué peligra el uso del escudo y el nombre?

El “Convenio de Autorización de Símbolos Distintivos”, firmado cuando la concesionaria asumió el club y válido hasta 2052, establece que la casa de estudios es la única propietaria de su nombre, el chuncho y la letra “U”. Según un escrito redactado en marzo pasado que reafirma los términos de este vínculo, Azul Azul reconoce explícitamente esta exclusividad.

Al intentar inscribir estos derivados como marcas propias para su explotación comercial, la sociedad anónima estaría vulnerando el documento que le permite operar. Esteban Figueroa, director de INAPI, explicó al medio radial que registrar una marca otorga “exclusividad para su explotación en todo el país”. Ante esta seria amenaza, el sistema abrió un período de oposición, donde la Universidad de Chile presentará sus argumentos legales para frenar la maniobra, poniendo contra las cuerdas la validez del actual contrato de concesión.