El ex goleador de Universidad de Chile Joaquín Larrivey comentó el atribulado presente del elenco azul y aseguró que genera tristeza ver al equipo tan desconectado, aunque aseguró que hay que darle tiempo tanto al técnico Santiago Escobar como al gerente deportivo Luis Roggiero.

“Vi el resumen del clásico. Genera impotencia, tristeza, ver un resultado así. Fueron 15 minutos muy adversos, que te dan bronca y pena, porque uno también quería que cortaran esta larga racha de no poder ganarle a Colo Colo. Lo que más impotencia generó es no haber podido competir en todo el partido”, dijo el argentino en entrevista con El Mercurio.

El delantero explicó que estos malos resultados se deben “a que hay muchos jugadores nuevos y cuesta armar un equipo con tanta incorporación. La U tiene buenos jugadores, pero ha cambiado mucho de un torneo a otro y en un club tan grande como la U se necesitan resultados rápidos o por lo menos una idea que te permita visualizar que van a venir los resultados, lo que no está ocurriendo. Ojalá empiecen a funcionar como equipo, pero eso es muy difícil cuando se traen tantos jugadores. Hay que darles un poco de tiempo, pero eso en la U es muy difícil”.

“Es difícil que el técnico arme en poco tiempo un equipo que juegue bien. Es muy complejo acoplar tantas piezas nuevas y que el equipo funcione de inmediato. No soy partidario de cambiar entrenadores por un par de resultados, sí cuando no funciona nada. Los chicos en la U me hablan muy bien de Escobar”, añadió antes de referirse a Roggiero.

“Cada uno tiene su rol y su responsabilidad. Es muy pronto para hacer un veredicto, al final del torneo se verá si el armado fue el correcto o no. Creo que Luis (Roggiero) es una persona capacitada, lo demostró en Independiente del Valle. Si lo hará bien en la U, el tiempo lo dirá. Ahora, claramente, el funcionamiento no es el mejor”, expresó.

Larrivey también comentó la incapacidad de la U de encontrar estadio para el mentado duelo ante Unión Española.

“Es una problemática que deberían haber abordado hace mucho tiempo, pero es muy complejo que la gente que maneja el club haga una inversión tan grande. No tener estadio es un problema. Nosotros viajábamos a Rancagua y dábamos ventajas por jugar en un recinto neutral. Es incómodo, pero la U debe adaptarse y conseguir resultados juegue donde juegue”, comentó.

Por último, el ex jugador azul expresó que nunca le cerrará las puertas a la U: “Mi deseo es poder dirigir equipos en los que fui feliz y en la U fue uno de los lugares donde más feliz fui. Es un anhelo volver. Como jugador, obviamente, me queda menos tiempo (tiene 37 años), entonces mi sentimiento es más cercano a ser entrenador”, expresó.

“Si se da en algún momento, feliz. Siento que he dejado buenos recuerdos donde he estado, no solo en cuanto a resultados, también como persona y profesional. Eso termina abriendo puertas. Me he preparado desde hace bastante tiempo y terminé mi curso de entrenador, solo resta que me entreguen el diploma. Y me sigo preparando y perfeccionando. Me vine a Italia también por esto mismo, para seguir sumando conocimientos en un fútbol muy competitivo”, añadió.

“Me imagino un equipo mío protagonista desde todo punto de vista; que tome riesgos, que salga jugando desde abajo con valentía, sin revolear la pelota, que genere mucho fútbol, mucha posesión de balón y sobre todo que llegue con mucha gente en ataque. Un equipo que piense en el arco rival y que presione con jugadores que entreguen su mejor versión, que estén a tope en sus condiciones futbolísticas y también en fuerza mental. La tarea de un entrenador es conseguir lo mejor de sus jugadores, que el equipo juegue bien y para mí eso es atacar, ser protagonista”, complementó.