El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, advirtió este lunes que Universidad de Chile no podrá recibir hinchas de Colo Colo en el Estadio Nacional mientras no se cumplan tres condiciones concretas: biometría obligatoria en los accesos, control de focos artificiales dentro del recinto y un protocolo vial que proteja a los vecinos de la comuna durante los operativos de seguridad. La advertencia llegó horas después de que la ANFP, los clubes y la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana confirmaran el regreso del público visitante a los encuentros denominados “clase A” del segundo semestre.
El Superclásico de agosto de 2026, correspondiente a la segunda rueda del Campeonato Nacional, fue anunciado por el delegado presidencial Germán Codina como el primer partido en recibir ambas parcialidades. Pero la posición de Sichel introduce una variable que la U deberá resolver antes de esa fecha: si los tres requisitos no están cubiertos, el público albo no ingresará al coloso de Ñuñoa.
¿Qué le exige Sichel a la U para el Superclásico?
El alcalde fue directo al enumerar sus condiciones: “Esto no es solo la voluntad de que vengan hinchas, sino que hayan medidas esenciales. No hay ninguna posibilidad si no hay biometría, ninguna posibilidad si no hay control del uso de focos artificiales adentro del estadio y ninguna posibilidad si no hay un protocolo que no afecta a los vecinos por el cierre de calles”, declaró.
La biometría es la exigencia más estructural de las tres. Sin un sistema de identificación en los accesos, el municipio considera imposible garantizar que personas con prohibición de ingreso a estadios queden fuera del recinto. El control de focos artificiales apunta directamente al historial de incidentes en clásicos recientes, mientras que el protocolo vial busca reducir el impacto de los operativos sobre los residentes del sector.
Ninguna de las tres tiene solución inmediata: todas requieren coordinación entre el club, la ANFP y organismos de seguridad del Estado.
¿Qué pasa si la U no cumple los plazos?
Sichel agregó que “una expectativa que es que vuelvan los hinchas se tiene que hacer realidad en la medida en que se cumplan estos tres requisitos esenciales, porque si no podemos terminar lamentando más tragedias para la comuna y más dolor para el fútbol“, advirtió. Y cerró diciendo que “sin biometría, sin un buen sistema de cierre de calles y sin control de focos artificiales, hoy día, no están dadas las condiciones para eso”.
Al final el alcalde le pasa la pelota a Universidad de Chile y a la ANFP. La administración municipal tiene autonomía para establecer sus propias exigencias operativas, el tema es que el historial de los Superclásicos, con incidentes que derivaron precisamente en la restricción del público visitante, le da peso político a las palabras del alcalde más allá del protocolo formal.