José Miguel Insulza, incorporado recientemente al directorio de Azul Azul, salió a defender públicamente la construcción de un estadio propio para Universidad de Chile. Lo hizo en entrevista con Radio La Metro, donde puso sobre la mesa el que considera el principal freno: el financiamiento privado.
La U convocó 45.000 personas en el último Clásico Universitario en el Estadio Nacional. Insulza usó esa cifra como argumento directo para descartar un recinto de menor escala.
El club no tiene casa propia desde su fundación y arrienda el Nacional para sus partidos de local, lo que implica condiciones que no controla: ni en precio, ni en disponibilidad de fecha.
¿Quién pagaría el estadio de la U?
La respuesta de Insulza fue explícita: “El estadio hay que hacerlo y hay que hacerlo con realismo. Hay que buscar a alguien que esté dispuesto a financiarlo“, declaró el director de Azul Azul.
El modelo que describe apunta a un esquema de concesión o patrocinio privado, similar al que usaron otros clubes del continente para levantar sus recintos sin descapitalizarse. En Chile, el caso más cercano es el Claro Arena de Universidad Católica y ahora, recientemente con Colo Colo y el Estadio Monumental, cuyo financiamiento será por el patrocinio de un gran empresa a través del naming rights.
¿Por qué ninguna comuna quiere el estadio?
“Ha habido dificultades en encontrar el lugar donde se instale. Muchas comunas no lo quieren, algunas por la cantidad de tráfico, otras por Los de Abajo, para ser bien claro”, afirmó el dirigente en el mismo espacio radial.
La barra brava del club es, según su propia lectura, un factor que desalienta a alcaldes de zonas residenciales o con alta densidad comercial. Este obstáculo no es nuevo: el proyecto ha reaparecido en distintas administraciones de Azul Azul sin prosperar.
“La U tuvo 45 mil personas hace pocos días atrás en el Clásico Universitario, no está para tener un estadio chico. Tiene que ser un estadio grande, que sea utilizable y que se puedan jugar todos los partidos”, concluyó Insulza en la entrevista con el citado medio.
Lo cierto es que con Insulza en el directorio, le otorga un mayor peso político a un proyecto que históricamente ha naufragado en la negociación con privados y municipios. Fue ministro del Interior durante los gobiernos de Frei Ruiz-Tagle y Lagos, y más tarde secretario general de la OEA, cargos que en la interna del club laico, esperan que puedan pesar para concretar el sueño de los hinchas del Romántico Viajero.