Racing le rescindirá el contrato a Damián Pizarro en junio, antes de que venza su préstamo a fin de año. Así lo informó el diario Olé, que señaló que el chileno “tiene contrato a préstamo hasta fin de año, pero le rescindirían en junio”. La salida anticipada no es un accidente: el técnico Gustavo Costas no lo citó para el partido del miércoles ante Botafogo, caída 2-1 por la cuarta fecha del Grupo D de la Copa Sudamericana 2026, y fue explícito sobre el motivo.

“Lo que pasa es que vino sin jugar hace mucho, entonces le cuesta meterse en el ritmo y nosotros tenemos partidos cada tres días. Acá, te juegas la vida“, declaró Costas en zona mixta. La frase no deja espacio para el optimismo: Racing juega cada 72 horas entre Liga Profesional y Sudamericana, y Costas ya tiene alternativas claras. “Vemos, capaz un jugador, como A o B, y lo vemos mejor”, cerró el DT.

¿Por qué Pizarro no logra asentarse en Europa ni en Argentina?

Lo de Racing no es una excepción en la carrera del delantero formado en Colo Colo: es el tercer episodio consecutivo de una misma historia. En Udinese, donde llegó en 2023, nunca logró consolidarse en Serie A y sus apariciones fueron marginales. El préstamo al Le Havre en la Ligue 1 francesa tampoco prosperó: escasos minutos, sin goles en el torneo y regreso sin pena ni gloria. Ahora en Argentina, la historia se repite con una variante más dura: la rescisión anticipada implica que ni siquiera completará el ciclo para el que fue contratado.

El denominador común en los tres casos es el ritmo competitivo. Pizarro ha pasado más tiempo en procesos de adaptación que compitiendo, y cada nueva experiencia lo encuentra con menos rodaje que la anterior. A los 20 años, eso construye un historial que complica cualquier negociación futura.

¿Qué viene para Pizarro si se sale de Racing?

La rescisión en junio deja al delantero libre en plena ventana de transferencias de mitad de año, lo que en teoría abre opciones. Pero el contexto no es favorable: tres préstamos fallidos consecutivos en ligas de primer nivel, reducen el margen de maniobra de Udinese, club dueño de su pase, para negociar desde una mejor posición.

La pregunta que queda abierta es si el problema es de nivel, de timing o de gestión deportiva. Salir de Colo Colo a los 18 años hacia la Serie A fue una apuesta agresiva para un jugador que en Chile todavía no era titular indiscutido. Lo que siguió, tres destinos en menos de dos años sin consolidarse en ninguno, sugiere que la carrera de Pizarro necesita un reset más profundo que un simple cambio de club.