Una jornada de dulce y agraz tuvo Liverpool este domingo luego de derrotar 2-0 a Wolverhampton como local en la última fecha de la Premier League, resultado que no bastó para poder quedarse con el título del torneo, el cual pasó a las manos de Manchester City.
Teniendo en cuenta la chance de poder campeonar en el arranque del partido, los “reds” mostraron un intenso planteamiento ofensivo, el cual les sirvió para abrir la cuenta en los 17′ a través de Sadio Mané.
Insistiendo mayormente con juego por las bandas, el conjunto dueño de casa generó peligro con Mohamed Salah y Andrew Robertson.
Entrada la segunda mitad y conociendo el resultado en el partido de los dirigidos por Josep Guardiola, los de Anfield bajaron el ritmo y apostaron a un partido con más traslado del balón que ir por una goleada ante los “lobos”, que tuvieron chances de igualar la cuenta vía Raúl Jiménez y Diogo Jota.
Cuando el cotejo llegaba entraba en su recta final, fue el mismo Mané quien repitió con golpe de cabeza a los 81′, anotación que cerró el marcador.
Pese a la victoria, el equipo rojo se quedó en la segunda ubicación del certamen con 97 unidades, a un punto del proclamado campeón conjunto “ciudadano”.
De todas formas Liverpool tendrá una oportunidad más para campeonar, y será nada menos que en la final de la Champions League ante Tottenham, el próximo 1 de junio.