Colo Colo despertó este jueves con una resaca amarga tras el traspié en el Francisco Sánchez Rumoroso. Lo que pudo ser la noche de la clasificación anticipada a las semifinales de la Copa de la Liga 2026 se transformó en un “cachetazo”, como lo definió Javier Correa, que deja al Popular en una posición vulnerable. La derrota 1-0 ante Coquimbo Unido no solo significó la pérdida del liderato del Grupo A, sino que desnudó falencias tácticas en la rotación impuesta por Fernando Ortiz, cuya lectura del partido y posterior análisis han generado un profundo malestar en la parcialidad alba.
El panorama es complejo: el Cacique ha pasado de tener el control total a depender de resultados ajenos para seguir con vida en el torneo que otorga el cupo de Chile 3 a la Copa Libertadores 2027. A esto se suma un parte médico que no da tregua; a las ausencias de Maximiliano Romero y Claudio Aquino, ahora se añade la preocupación por una de las piezas fijas del mediocampo que no pudo terminar el encuentro en condiciones normales. Con la Liga de Primera a la vuelta de la esquina, el cuerpo técnico debe gestionar una crisis de resultados y salud en el momento más exigente del semestre.