Universidad de Chile atraviesa semanas decisivas para asegurar la base de su proyecto deportivo liderado por Fernando Gago. Aunque la gerencia técnica encabezada por Manuel Mayo ha logrado sellar continuidades importantes, el proceso ha revelado una tensión constante entre las pretensiones del club y las exigencias de las agencias de representación.

El denominado “plan de blindaje” de los azules ha chocado con un obstáculo recurrente: los montos de las cláusulas de salida, un factor que no solo dilata las conversaciones, sino que obliga a la concesionaria a ceder terreno económico para evitar la fuga de sus talentos a costo cero.

¿Cuál es la cláusula de salida de Lucas Assadi en la U de Chile?

Uno de los casos que mejor ejemplifica esta problemática es el de Lucas Assadi. Aunque el club logró extender su vínculo hasta el año 2028, las cifras finales distaron considerablemente de las expectativas iniciales de Azul Azul. Según informó ADN Radio, la dirigencia estudiantil pretendía fijar una cláusula de rescisión cercana a los 5 millones de dólares.

Sin embargo, desde el entorno del futbolista consideraron que dicho monto representaba un obstáculo para un eventual salto al extranjero, logrando reducir la cifra a 2,3 millones de dólares, menos de la mitad de lo proyectado originalmente por el club. Esta situación ya se había manifestado previamente en la negociación de Ignacio Vásquez, marcando un precedente que hoy inquieta en el Centro Deportivo Azul.

La renovación de Maximiliano Guerrero y la postura de su representante

El próximo objetivo prioritario de la gerencia deportiva es Maximiliano Guerrero, cuyo contrato actual con la institución finaliza a fines de la temporada 2026. El extremo de 26 años se ha transformado en una pieza inamovible para el esquema de Gago, acumulando cinco goles y una asistencia en 12 partidos durante lo que va de este año.

A pesar de que las conversaciones con la agencia Vibra Fútbol están en fase avanzada y existe disposición de ambas partes, el monto de la cláusula de salida vuelve a ser el punto de fricción que impide estampar la firma definitiva.

El propio Guerrero manifestó meses atrás su deseo de permanecer en la institución, aunque manteniendo sus aspiraciones internacionales intactas: “Estamos en conversaciones con mi representante. Queremos renovar y también, si se da la posibilidad de salir al extranjero, sería genial. Es el sueño que uno siempre tiene como futbolista”.

Para la U, cerrar este acuerdo es vital para cumplir con su política de asegurar a los jugadores con mayor proyección de reventa antes de negociar con referentes de mayor experiencia, como es el caso de Matías Zaldivia.