Universidad de Chile deberá empezar a construir el plantel de su Centenario mientras todavía se define quién controlará Azul Azul. Los plazos de la venta de las acciones vinculadas a Sartor pueden extenderse hasta bien entrado 2027 y coincidir con buena parte del próximo mercado de fichajes.

Eso instala una pregunta relevante para la planificación deportiva: cuánto podrá invertir la actual administración en refuerzos antes de que llegue el nuevo controlador.

Según detalló En Cancha, el propio liquidador Eduardo Godoy reconoció que el proceso será más largo de lo proyectado inicialmente.

¿Qué pasa con la venta de Azul Azul y cuándo asumiría el nuevo dueño?

Inicialmente, el entorno azul se ilusionaba con tener una nueva administración en enero, pero ese escenario ha cambiado. “El proceso de venta de las acciones podría demorar aproximadamente entre seis y ocho meses”, estimó Godoy, explicando que esto se debe a normativas legales como la posible exigencia de una Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA).

Esto significa que la operación podría concretarse recién entre marzo o abril. Durante este lapso de transición, el liquidador no solo administra las acciones mayoritarias, sino que cuenta con facultades respecto del directorio e incluso tiene la posibilidad de remover a quienes ocupan las sillas de Sartor, como es el caso de Cecilia Pérez.

¿Por qué la situación de Sartor puede limitar la inversión en la U de Chile?

La preocupación deportiva radica en las bases del proceso económico. El primer acta de continuación de la liquidación estableció un objetivo central: “La idea principal del proceso es concurrir a un proceso de venta que garantice el máximo recupero para todas las partes”.

Al tener como mandato cuidar los recursos, las decisiones financieras podrían quedar sujetas a un nivel de cautela superior al habitual. La contratación de refuerzos es, por naturaleza, una inversión de riesgo. Por lo mismo, apostar por un mercado de fichajes demasiado agresivo podría no ajustarse al perfil de una administración transitoria.

Ante este panorama, la U enfrentará un escenario institucional inédito: “planificar su próximo proyecto deportivo sin conocer todavía quién será su nuevo controlador y bajo la supervisión de un liquidador cuyo mandato principal es recuperar el mayor valor posible de las acciones”, como analizó el citado medio.

El plan de contingencia: ¿Qué tipo de refuerzos llegarían para el Centenario?

La gran interrogante en el Centro Deportivo Azul será cuánto margen de maniobra existirá realmente para seducir grandes nombres. Si las circunstancias obligan a mantener una línea conservadora, la gerencia deportiva deberá agudizar el ingenio para armar un equipo competitivo.

Ante la falta de una billetera holgada, el club tendría que apostar por un mercado enfocado en oportunidades a bajo costo, jugadores en condición de libres o préstamos sin cargos elevados.

De igual manera, tomará una importancia vital la evaluación interna: asegurar la renovación de los jugadores que ya forman parte del plantel actual se convertirá en la principal “inversión” para mantener la base de cara al año más importante en la historia de la institución.