José Bandez no durmió la noche del miércoles. Le había pedido a Dios un gol ante U de Chile y lo consiguió en el Estadio Regional Calvo y Bascuñán, en el 2-0 que dejó a Deportes Antofagasta a 90 minutos de la semifinal de la Copa Chile 2026. Pero detrás del delantero que entró y marcó al minuto, hay una historia que empezó en un pueblo de Venezuela llamado Calabozo y que, siete años después, tiene su centro en una casa del norte chileno.
Porque el venezolano de 27 años no solo construyó una carrera en nuestro país. También armó una vida.
“Mi esposa es chilena”: los siete años de José Bandez en Chile
El atacante recaló en Deportes Antofagasta en 2019 y este es su tercer ciclo en el club, con idas y vueltas de por medio. Y cuando se le pregunta por el balance, no parte por el fútbol.
“Agradecido con Chile por abrirme las puertas de un hermoso país. En el fútbol también he tenido buenas como malas, pero agradecido con Dios por las cosas que me ha dado. Por este hermoso país que me regaló Dios y mi esposa, que es chilena. En Antofagasta me siento muy bien, cómodo, llevo mucho tiempo aquí”, contó en Al Aire Libre.
A su mujer la conoció acá. Hijos todavía no tienen, aunque los planes existen. Y ella, dice, fue la que le abrió la puerta para entender el país: “Ahí uno va entendiendo un poco más cada cosa, cada palabra, cada jerga, sus culturas y muchas cosas más. Cada año que ha pasado uno se va empapando más de este país, de su cultura y de todo lo que conlleva Chile. Y mi esposa, bueno, que está conmigo al lado, siempre ha sido muy importante en mi vida y en este crecimiento”.
El “yapo” y el “cachai“: los chilenismos que descubrió el venezolano
El proceso tuvo, por supuesto, su etapa de confusión idiomática. Y Bandez tiene clarísimas las dos palabras que lo descolocaron primero.
“Como el ‘yapo’, como que hablabas ‘yapo’, el ‘yapo’, el ‘cachai’. Hasta el momento esas dos así me llegan. Fue lo que me llamó mucho la atención, porque nosotros decimos ‘pues’ y ustedes es ‘po’”, relató entre risas.
Con los garabatos, en cambio, marcó distancia: “No, no digo groserías. Sí escucho mucho, así que me dan risa a veces algunos”. Lo que no deja de sorprenderlo es la elasticidad de uno en particular: “El QL, que uno entiende que tiene diferente manera de decirse, a veces como para insultar o a veces como normal. Como que la usan de diferentes maneras y es como raro”.
Pastel de choclo, lentejas y el único plato chileno que no come
En la mesa, la adaptación fue más rápida. “Me gustan mucho el pastel de choclo, me gustan mucho las lentejas, los porotos, las humitas. Como de todo lo chileno, así que agradecido”, enumeró.
Hay una sola excepción, y no tiene que ver con la cocina: “Lo único que no como mucho es la empanada de pino, porque no me gusta la cebolla, pero es por eso”.
Capítulo aparte merecen las Fiestas Patrias, que para un venezolano son una rareza cultural. “Siempre me llamó la atención y siempre he dicho a mi esposa y a todo el mundo que aquí es diferente. Allá en Venezuela uno celebra mucho la Navidad, el Año Nuevo, uno se prepara para eso. Aquí no, aquí se preparan para el 18, adornan todo”, comentó.
Y remató con una observación que suena a elogio: “Me llama mucho la atención y me gusta que son muy patriotas. Como que le dan mucho amor a su país, como que lo celebran mucho por todos lados, asado, de todo. O cuando juega la Selección Chilena, todos así. Es como que son muy, muy patriotas y eso me llama mucho la atención y me gusta, la verdad”.
La nacionalidad chilena que José Bandez espera desde hace dos años
De ahí a querer quedarse hay un paso corto, y el trámite ya está en marcha. “Sí, claro, obvio. Incluso ya metí todos los papeles para la nacionalidad, ya llevo dos años esperando a que me llegue, así que estamos en ese proceso, esperando que Dios abra la puerta, que me echen una ayudadita por ahí para que me llegue la nacionalidad este año, el próximo, pero si fuera este año sería buenísimo”, explicó.
La proyección, de hecho, va más allá de la carrera y no descarta quedarse a vivir en el país: “Sí, puede ser, claro que sí. Todo depende de cómo esté el país, de todo lo que pase. Mi esposa es chilena, llevo ya mucho tiempo aquí y solo Dios sabe dónde nos depara el futuro”.
Ese papel, además, es el que podría habilitarlo para La Roja, una puerta que no cierra pese a que su primera opción sigue siendo la Vinotinto, que nunca lo ha llamado a la categoría adulta.
Calabozo, el papá entrenador y el primer gol de su carrera
Antes de todo esto, hubo un niño que se fue de la casa a los 14 años, de Calabozo a Valencia, y que debutó como profesional a los 16 en Carabobo.
“Siempre a Venezuela la tengo presente en mi vida. Tuve una crianza muy buena, respetuosa, donde mis papás me criaron con humildad, con respeto hacia todo el mundo”, recordó.
Y su primer gol, que todavía pelea con el de la U por el podio de los más importantes, tiene una postal fija: “Me acuerdo que fue muy importante. Estaban mi papá y mi mamá en las gradas. Entré como al minuto 50 o 60, hice gol a los 5 minutos y fue algo hermoso celebrarlo con mi papá, con mi gente, que fue del barrio también a verme”.
Al hablar de él se le nota la emoción. Y hay una razón: su papá fue su primer entrenador.
“Mi papá es el que más sufre, está pendiente de mí…que le pegue al arco, que haga gol, y que siempre he sido goleador desde chico. Siempre está pendiente cada partido. Cuando no juego, cuando no me meten o cuando me pasa algo, él es el más apasionado. Él no pudo ser profesional, pero también jugó mucho a la pelota. Jugué mucho con él, el que me enseñó muchas maneras de pegarle. Mi primer profesor fue él, con el cual entrené mucho. Igualmente mi mamá, que ha sido fundamental en mi vida. Mi esposa y después ellos son las personas más importantes en mi vida”, sostuvo.
Y sobre la racha de las últimas semanas: “Ayer estaba más feliz, bueno, desde estos días, porque gracias a Dios he hecho gol en los últimos partidos y ha estado feliz mi papá. Este partido me dijo que estaba muy feliz también por el gol”.
Una familia repartida entre Venezuela, Chile y Perú
La distancia, eso sí, es el costo de la historia. Sus padres siguen en Venezuela y la convivencia se mide en visitas: su mamá vino en 2023 y su papá en 2024, y cada uno estuvo unos seis meses en Chile.
“Difícil, no ha sido fácil. Al principio me costó mucho, pero es parte de mi trabajo. Ellos saben, también vivía lejos allá, porque yo soy de un pueblo llamado Calabozo y yo vivía en Valencia. Ahí estábamos a cuatro horas y a veces iban a verme”, explicó.
Sus hermanos también quedaron desparramados por el continente: “Tengo un hermano mayor, un hermano menor y una hermana menor. Mi hermano menor está aquí en Chile, mi hermano mayor está en Perú y mi hermana está allá en Venezuela con ellos”.
¿Por qué le dicen “Chino” a José Bandez?
En el camarín del elenco puma nadie lo llama José. El apodo lo arrastra desde la infancia y tiene una explicación doble.
“Porque desde chico me dicen así, por tener el pelo más largo, y porque cuando hay sol yo como que achino los ojos así para mirar, como que los pongo chiquititos, y siempre me han dicho Chino”, contó.
Los pasatiempos de José Bandez
Fuera del fútbol, la rutina es sencilla: “Me gusta compartir con amigos, jugar play, leo la Biblia. Me gusta salir a caminar, compartir con la familia, con los amigos, ir a la iglesia cuando tengo tiempo”.
Y en la PlayStation tiene un rival fijo, su compañero de habitación, a quien conoce desde 2017, cuando coincidieron en las selecciones juveniles de Venezuela, Bryan Hurtado. “Es mi hermano, mi amigo, y juego mucho, siempre estamos ahí en la pelea jugando play”, dice. Cuando le toca con él, el partido es grande: “Juego con el Madrid o el Barça, jugamos clásico”.
Pucón, los caballos y la finca que sueña José Bandez
Ha defendido camisetas en el norte, el centro y el sur de Chile, pero el lugar que lo marcó no tiene estadio.
“Me ha gustado mucho el sur, ¿sabes? Tuve la oportunidad de ir de vacaciones a Pucón con mi esposa el año pasado y me encantó, la verdad: la tranquilidad, los paisajes. De verdad que es muy lindo”, comentó.
Y ahí apareció otra pasión. “La naturaleza, me gusta mucho eso, los caballos, todo eso, me gusta mucho”, señaló, antes de soltar el plan de largo plazo: “Es mi animal favorito, son los caballos. Espero algún día poder tener una finca, algo ahí donde pueda tener animales, sobre todo caballos”.