Casi 15 años sin un partido de Primera División. Ese es el tiempo que lleva cerrado al fútbol profesional el Estadio Ángel Navarrete Candia, el recinto donde Deportes Limache debería jugar de local y que hoy le queda grande en términos legales aunque chico en capacidad. Esta semana, ese ciclo comenzó oficialmente a revertirse: el municipio adjudicó las obras de nuevas graderías por $260 millones con un plazo de 133 días.
Lo que hace relevante la noticia no es solo la cifra ni el acuerdo unánime del Concejo Municipal, sino el momento en que llega. Deportes Limache marcha tercero en el Campeonato Nacional bajo la conducción de Víctor Rivero, disputando sus partidos de local a más de 20 kilómetros de distancia, en el Estadio Lucio Fariña de Quillota. La paradoja es difícil de ignorar: uno de los equipos revelación del campeonato no puede jugar en su propia ciudad.
¿Por qué Limache juega en Quillota y no en su estadio?
El Ángel Navarrete Candia no cumple los estándares de infraestructura que exige la ANFP para ser sede en Primera División. La capacidad actual no alcanza el mínimo requerido y las instalaciones de madera no satisfacen los protocolos de seguridad vigentes. Por eso el equipo migró al Lucio Fariña, el mismo estadio donde San Luis de Quillota es local.
Las nuevas graderías de acero que ejecutará la Constructora Pedro Aguilera añadirán cerca de 700 espectadores a la capacidad del recinto. El concejal Danilo Sandoval Sarabia precisó el alcance real del proyecto: “Este es el primer aumento de capacidad del estadio que, junto a otras obras, darán las condiciones necesarias”.
¿Cuándo podría Limache jugar en casa?
Con un plazo de ejecución de 133 días desde la firma del contrato, las obras podrían estar listas antes de que termine la temporada actual. Sin embargo, cumplir el calendario de construcción no equivale a obtener la habilitación de la ANFP: el organismo debe inspeccionar y certificar el recinto antes de autorizar su uso en competencias oficiales, un trámite que históricamente tarda varios meses adicionales.
El financiamiento vía Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) le da estabilidad al proyecto, ya que no depende del presupuesto municipal ni de gestiones privadas. Lo que aún falta definir es la segunda etapa de obras que mencionó Sandoval Sarabia, sin la cual el estadio podría quedar en una zona intermedia: renovado, pero todavía insuficiente para cumplir la normativa completa.
Si Limache mantiene la categoría y el municipio acelera esas obras complementarias, la temporada 2027 es el horizonte más realista para ver Primera División en el Ángel Navarrete Candia.