El tiempo no ha logrado borrar las cicatrices de la fatídica noche de agosto de 2025 en Avellaneda. Néstor Grindetti, presidente de Independiente, volvió a agitar las aguas en una entrevista con TyC Sports, donde revivió los incidentes que forzaron la suspensión del duelo ante Universidad de Chile por la Copa Sudamericana.
Con un tono cargado de reproche, el dirigente argentino no solo recordó el caos vivido en las tribunas, sino que lanzó una grave acusación: aseguró que el sistema futbolístico chileno operó en bloque para proteger a la U, mientras su club era “abandonado” ante el rigor de la CONMEBOL. Sus palabras traen de vuelta el fantasma de una jornada que terminó con linchamientos, cientos de detenidos y una sanción que el mandamás trasandino aún tilda de injusta.
El descargo del presidente de Independiente sobre los incidentes ante la U de Chile
En una charla que ha generado repercusión inmediata en ambos lados de la cordillera, el presidente de Independiente recordó los momentos más críticos de la suspensión en el Estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini. El dirigente fue explícito al describir la violencia que, según su visión, fue detonada por la parcialidad visitante. “Con la gente de CONMEBOL hablé yo en el primer tiempo para que suspendan el partido porque veía como los chilenos tiraban inodoros enteros, y me llamaban diciéndome que había gente con la cabeza rota”, reveló el timonel a la cadena argentina, enfatizando que el propio veedor del encuentro le admitió que los fanáticos azules estaban totalmente “fuera de control”.
La acusación contra el fútbol chileno y la queja ante CONMEBOL
Más allá de los destrozos físicos, el punto que más escozor causó en sus declaraciones fue la supuesta desprotección institucional que sufrió el “Rojo”. Grindetti aprovechó el micrófono del citado medio para cuestionar la solidaridad del medio local en comparación con lo que percibió desde Chile. “Vi como todo el sistema futbolero de Chile se abroqueló detrás de Universidad de Chile y no vi a todo el sistema defendiendo a Independiente”, alegó, refiriéndose a la defensa corporativa que, a su juicio, blindó a la U tras los desmanes. Para el dirigente, la responsabilidad fue compartida, lo que hace que la sanción de siete partidos sin público sea, en sus palabras, una medida “exagerada” que ha golpeado duramente la economía del club de Avellaneda.
El trasfondo del escándalo: ¿Qué ocurrió en Avellaneda en 2025?
Para poner en contexto la magnitud de la polémica, hay que remontarse a una jornada que superó cualquier límite deportivo. Lo que inició como una disputa por banderas robadas terminó en una batalla campal donde se lanzaron proyectiles sanitarios y butacas desde las bandejas superiores. El horror escaló con una bomba de estruendo en sectores de familiares de los jugadores y una represión policial que dejó imágenes de hinchas ensangrentados y más de 300 detenidos. El episodio fue tan grave que motivó declaraciones del otrora presidente Gabriel Boric denunciando la falta de organización. Hoy, ese trauma se reabre con una versión dirigencial que busca matizar la culpa que la CONMEBOL ya sentenció de manera inapelable.
Las palabras del presidente de Independiente confirman que las esquirlas de Avellaneda siguen calientes y que el resentimiento institucional está lejos de desaparecer. Mientras Universidad de Chile intenta dejar atrás el estigma de aquella noche negra y enfocarse en su repunte deportivo, desde Argentina el mensaje es claro: no olvidan ni aceptan la soledad en la que se sintieron. La “noche de los inodoros” marcó un antes y un después en las relaciones entre ambos clubes, y esta nueva acusación contra el “sistema chileno” solo añade combustible a una hoguera que parece difícil de apagar. ¿Habrá réplica oficial desde el CDA o preferirán ignorar los dardos que llegan desde la otra orilla?