El cambio de continente no siempre se mide en goles. Para Darío Osorio, el golpe más fuerte al llegar a Europa no estuvo en la cancha, sino en la vida diaria. En Dinamarca, el margen de error es mínimo y el reloj manda. Llegar tarde no es un detalle: es perder.

Lejos de su país, el exjugador de la U de Chile entendió rápido que la adaptación no admite medias tintas. La cultura es directa, ordenada y exigente. Todo tiene horario, todo se cumple. En ese contexto, Osorio asumió que debía ajustar hábitos para no quedar atrás.

⏱️ “Allá no se perdona”: Darío Osorio y la regla europea

“Me ha sorprendido la cultura, pero también la estructura. Si tienes una cita a las 15:00 y no llegas, pierdes tiempo. Todo es realmente puntual”, contó Osorio en una entrevista con el sitio oficial del FC Midtjylland. “Me gusta esa cultura, pero es muy diferente a la de Chile, porque aquí todo funciona”.

Pese a la exigencia, Osorio se muestra conforme con su presente: “En general, soy una persona muy feliz y agradecida, porque a mi familia le va bien, tengo un buen hogar y hago lo que me gusta”, señaló.

🧠 Frustración, control y aprendizaje

El proceso también ha sido mental: “Me frustro bastante cuando suceden cosas que no puedo controlar”, admitió. Lejos de esconderlo, trabaja ese aspecto como parte del crecimiento. “Ya he mejorado, pero requiere una mentalidad especial”, agregó.

Fuera del fútbol, Osorio también se permite proyectar: “La verdad es que tengo muchos destinos soñados. Maldivas, Londres, Dubái. Mi mayor sueño ahora mismo es ir a Londres”, cerró.