El Clásico de Río de Janeiro (Fla-Flu) terminó con un triunfo por la cuenta mínima a favor de Flamengo, pero el resultado pasó a un segundo plano ante el escándalo arbitral protagonizado por Erick Pulgar. El mediocampista nacional quedó en el ojo del huracán tras una acción desmedida que desató la furia total en Fluminense, motivando fuertes descargos desde los jugadores hasta el presidente de la institución.

¿Qué hizo Erick Pulgar en el clásico Flamengo vs Fluminense?

Corría el minuto 31 de la primera mitad, con el marcador en blanco, cuando el volante del Flamengo fue en busca de un balón dividido y llegó tarde al cruce. En la intensidad de la refriega, Pulgar terminó impactando con los estoperoles la zona de la rodilla y el tobillo del atacante argentino Rodrigo Castillo.

Producto del duro planchazo, el jugador quedó tendido en el césped evidenciando una herida que sangró durante algunos segundos y marcas visibles del impacto. Pese a los airados reclamos del plantel visitante, el árbitro central Rafael Rodrigo Klein decidió sancionar la temeraria jugada únicamente con una tarjeta amarilla. El juez recibió indicaciones desde el VAR, pero mantuvo su decisión y permitió que el chileno continuara en cancha.

La medida generó un repudio transversal, al punto que el analista arbitral brasileño Paulo César de Oliveira aseguró que la infracción era absolutamente merecedora de expulsión.

El furioso comunicado del “Flu” contra Pulgar y el VAR

La indignación en el elenco de Laranjeiras no se limitó al campo de juego. El presidente del club, Matheus Montenegro, disparó munición gruesa al declarar que “el arbitraje fue una basura, una mierda”, agregando que “todo el mundo vio que era para expulsar a Erick Pulgar” y cuestionando si el VAR estaba durmiendo.

Horas más tarde, la institución publicó una contundente nota oficial en sus redes sociales, acusando directamente al volante nacional y criticando la labor referil. “El atleta Erick Pulgar, de Flamengo, golpeó la rodilla del atacante Rodrigo Castillo con la suela de la bota, en una entrada violenta que puso en riesgo la integridad física del jugador”, detalló el escrito institucional.

El comunicado fue lapidario con la cabina tecnológica: “Más grave aún fue la omisión del VAR, comandado por Daniel Nobre Bins, que disponía de todos los recursos para corregir el error y prefirió callar”. Para el equipo perjudicado, la tolerancia ante este tipo de conductas “es un incentivo a la deslealtad y una amenaza a quien está en el campo”.

El club cerró sus descargos acusando que tampoco se les sancionó un claro penal de Alex Sandro sobre Savarino en el segundo tiempo, concluyendo que estos errores terminaron influyendo en el resultado del partido, el cual se definió a los 65 minutos con un tanto de Jorge Carrascal tras asistencia de Lucas Paquetá.