La llave entre Universidad de Chile y Everton terminó de resolverse dentro de la cancha, pero todavía sigue jugándose con fuerza fuera de ella. Después de la suspensión por los incidentes en el Estadio Sausalito, los minutos pendientes del duelo de ida debieron completarse tres días más tarde en el Estadio Nacional. Ese cambio de escenario obligó a la U a reorganizar de urgencia sus traslados, hotelería y alimentación en Santiago, abriendo un nuevo e inesperado frente de conflicto para determinar quién debe hacerse cargo de esa factura.

Según reportó La Tercera, en Azul Azul la posición es tajante. La concesionaria argumenta que Everton era el organizador y local del partido original, por lo que debería asumir los costos extraordinarios que generó la reanudación tras la falta de garantías. Sin embargo, en Viña del Mar la lectura es completamente opuesta, negándose a absorber las consecuencias de una reprogramación excepcional.

¿Quién debe pagar los gastos del Everton vs Universidad de Chile?

La postura azul se sostiene en que los ruleteros mantenían la condición de local en el encuentro interrumpido. Como los minutos restantes terminaron disputándose en la capital, la delegación universitaria debió permanecer en Santiago y asumir una logística que originalmente no estaba contemplada en su presupuesto, generando la cuenta que hoy divide a ambos clubes.

Everton rechaza de plano esa interpretación. Desde el cuadro viñamarino argumentan que cumplieron con todas las exigencias de seguridad establecidas por las autoridades y que los incidentes que provocaron la suspensión se originaron netamente desde el sector visitante. Además, recalcan que nunca se les comunicó formalmente que tendrían que asumir la logística adicional de Universidad de Chile.

¿Qué gastos exactos le quiere cobrar la U a Everton?

El reclamo de la dirigencia laica considera principalmente los desembolsos por concepto de hotelería, transporte y alimentación de toda la delegación. Si bien no se ha informado públicamente un monto total, el punto central de la discusión es quién debe absorber el impacto económico de la reprogramación.

Para la U, las alteraciones logísticas generaron costos que no deberían recaer en el club que actuaba como visitante. Everton, en cambio, insiste en que la responsabilidad por los desmanes no puede desligarse del comportamiento de la parcialidad azul, negándose a financiar los gastos derivados de esos actos.

¿Cómo entró la pirotecnia al Estadio Sausalito?

Este conflicto económico se cruza directamente con la investigación para esclarecer el ingreso de la masiva cantidad de pirotecnia al reducto viñamarino. Todavía no existe una conclusión definitiva, pero las autoridades indagan distintas hipótesis. Una de las más llamativas apunta a que los elementos prohibidos pudieron ser trasladados mediante una lancha o bote a través de la Laguna Sausalito, ubicada justo al lado del estadio.

Otra posibilidad bajo análisis es que las bengalas hayan sido escondidas previamente en las cercanías de la galería. Ante esto, Everton comenzó a revisar sus cámaras y registros propios, logrando identificar preliminarmente a más de cinco personas. Este punto será vital para determinar el nivel de responsabilidad del club organizador en los controles de acceso.

¿Qué sanciones arriesgan la U y Everton tras los incidentes?

De momento no existen castigos definidos, ya que el Tribunal de Disciplina deberá revisar por separado el informe arbitral de Piero Maza y el resto de los antecedentes antes de emitir un fallo. Las sanciones pueden ir desde encuentros sin público hasta fuertes multas económicas.

El informe arbitral consignó lanzamiento de fuegos artificiales desde el sector de Everton antes del inicio y el encendido de numerosas bengalas desde la galería visitante en los minutos finales. Por ello, la investigación no se limita solo a la U; Everton también deberá responder por las medidas adoptadas, dejando claro que la serie entre ambos equipos aún tiene dos partidos abiertos: el disciplinario y el económico.