La esperada final de la primera edición de la Copa de la Liga entre Coquimbo Unido y O’Higgins de Rancagua, programada para el próximo viernes 16 de octubre en el Claro Arena, volvió a quedar en suspenso producto de la emergencia climática: el violento aluvión que azotó a la comuna de Las Condes el pasado jueves dejó en duda el decisivo encuentro.
Esta jornada el Delegado Presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, evitó confirmar el trascendental duelo: “No puedo dar certezas”, advirtió la autoridad respecto a la realización del compromiso. Frente a esta advertencia, en los pasillos de la ANFP se encendieron las alertas y ya se trabaja a contra reloj en un plan de contingencia para evitar una nueva suspensión.
La ANFP busca alternativas ante una eventual suspensión
Pese a la incertidumbre, el ente rector del fútbol nacional mantiene de momento la programación oficial y agota los esfuerzos para no alterar el calendario. La intención prioritaria en Quilín es respetar la fecha y el horario del decisivo encuentro entre piratas y celestes.
En ese sentido, según detalló Radio ADN, este martes se llevará a cabo una inspección técnica clave en conjunto con las autoridades para evaluar en terreno las condiciones del remozado reducto de San Carlos de Apoquindo y también de los accesos. Aquella revisión será determinante para ratificar la sede o trasladar el partido a otro estadio.
De acuerdo a la información entregada por el citado medio, la ANFP maneja dos alternativas concretas en caso que el Claro Arena quede descartado: el Estadio Santa Laura y el Bicentenario Iván Azócar Bernales de Talca. Ambas opciones ya habían sido sondeadas anteriormente tras descartarse la Región de Valparaíso.
La serie de problemas que ha enfrentado la final de la Copa de la Liga
La travesía para definir al campeón de esta edición inaugural de la Copa de la Liga se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para la ANFP. El cruce definitorio estaba previsto para el sábado 18 de julio en el Estadio Elías Figueroa Brander de Valparaíso, pero debió ser aplazado producto de los intensos sistemas frontales que azotaron a la zona central en aquella fecha.
Tras la reprogramación dispuesta por la ANFP para el mes de octubre en la misma cancha, las autoridades de la Quinta Región rechazaron su autorización, forzando un nuevo cambio. Fue así como el Claro Arena asomó como la solución definitiva para acoger el duelo entre piratas y celestes. Sin embargo, las condiciones climáticas volvieron a poner en duda el desenlace del torneo.