O’Higgins ya tomó su primera decisión de cara a la temporada 2026 y el mensaje es claro. Con la clasificación a Copa Libertadores asegurada, el club optó por comenzar el armado sin golpes de mercado ni anuncios estridentes, priorizando equilibrio y planificación.
En Rancagua entienden que el desafío internacional no se enfrenta solo con nombres llamativos. La directiva y el cuerpo técnico resolvieron partir por una zona clave del equipo, apostando a un perfil funcional y con continuidad en el fútbol chileno, antes que a una contratación de alto impacto mediático.
🧤 O’Higgins elige un perfil bajo para iniciar su camino a la Libertadores 2026
El primer refuerzo oficial para 2026 es el arquero Jorge Peña, quien llega a préstamo desde Unión La Calera por toda la temporada. El portero se integrará de inmediato a la pretemporada, dando la señal de que el club quiere tener la base del plantel definida con antelación.
Peña es un arquero con regularidad comprobada en Primera División, titular indiscutido en las últimas campañas y con más de 50 partidos oficiales en el cuerpo. Para O’Higgins, ese respaldo competitivo pesa más que el cartel. El club busca reducir márgenes de error en un año donde habrá doble competencia. En ese contexto, asegurar estabilidad bajo los tres palos aparece como una prioridad estratégica, especialmente pensando en un calendario exigente y en la necesidad de sostener rendimientos.
🔍 Una señal clara del plan deportivo para 2026
Formado en Everton y con pasos por San Luis de Quillota, Peña llega en una etapa de madurez futbolística. No aterriza como promesa ni como figura consagrada, sino como una pieza confiable dentro de un engranaje que apunta a competir sin desordenarse.
El cuerpo técnico liderado por Lucas Bovaglio valora ese perfil. La idea es construir un plantel largo, con jugadores que conozcan el medio y respondan en momentos de presión, sobre todo pensando en el gran desafío internacional que tendrán.