Las palabras quedaron registradas y hoy pesan más que nunca. En su última conferencia como técnico de Universidad de Chile, Gustavo Álvarez fue directo al descartar cualquier negociación en curso. Dijo que no tenía ofertas, ni de clubes ni de selecciones, y que su salida respondía a un “proceso desgastado”.
Ese mensaje, en su momento, ayudó a descomprimir un escenario tenso, con contrato vigente y una temporada todavía abierta. Sin embargo, con el paso de los días, la historia comenzó a leerse de otra forma y el foco ya no está solo en la salida, sino en lo que vino inmediatamente después.
🔥 De “no tengo ofertas” a asumir una selección: el giro de Álvarez que reabre la herida en la U de Chile
Desde Perú, el programa Campeonísimo de PBO Radio informó que Gustavo Álvarez sería presentado el 15 de enero como nuevo director técnico de la selección peruana, una decisión impulsada por Jean Ferrari, director general del fútbol de ese país, en el marco de una reestructuración profunda del proyecto deportivo.
La información no pasa inadvertida en nuestro país, porque obliga a revisar la cronología. Cuando Álvarez comunicó su salida de la U, aún tenía contrato hasta 2026 y negó públicamente cualquier conversación externa. Hoy, asumir una selección aparece como un movimiento que requiere tiempo, planificación y acuerdos previos, lo que abre dudas razonables sobre el relato inicial.
😡 El quiebre con el hincha azul y una salida que sigue sin cerrar
La molestia no apunta al destino, sino a la forma. Álvarez dejó Universidad de Chile tras ganar la Copa Chile 2024 y firmar una campaña internacional competitiva, pero su salida quedó marcada por un discurso que hoy se tensiona con los hechos conocidos.
Su conocimiento del fútbol peruano, con pasos anteriores por Sports Boys y Atlético Grau, sumado a su respaldo reciente en Chile tras el título con Huachipato en 2023, lo tenían bien posicionado para desafíos mayores. La campaña internacional con la U seguro abrió el apetito del DT, que no solo habló que no tenía ofertas, sino que también se refirió a una relación tensionada con la dirigencia, argumento que ayudó a explicar la decisión de salir del club.
Hoy, con un regreso inmediato al banco en el horizonte, esa combinación de argumentos vuelve a ponerse bajo la lupa. Para el hincha de la U, la incomodidad no está en el destino del entrenador, sino en la rapidez con que cambió el escenario y en una explicación que, con el tiempo, dejó más preguntas que certezas.