Diez días le bastaron a José Miguel Insulza para pasar de hincha a director. El exsecretario general de la OEA fue elegido para el cargo el martes 28 de abril, convocado por el vicepresidente de Azul Azul, el abogado José Ramón Correa, y en su primera entrevista extensa no esquivó el tema que lleva meses enturbiando la relación entre la concesionaria y la Universidad de Chile: quién está realmente detrás de las acciones del club.

La pregunta tiene nombre y apellido. Michael Clark, máximo accionista de Azul Azul, acumula una sanción de la Comisión del Mercado Financiero por irregularidades y cuestionamientos públicos sobre el origen de los fondos con que adquirió su participación.

La rectoría de la casa de estudios llegó al punto de instruir a sus dos representantes en el directorio que se abstuvieran en la elección de la presidencia de la concesionaria. Insulza, como viejo zorro de la política, lo entendió de inmediato.

¿Por qué Insulza exige transparencia accionaria en Azul Azul?

La respuesta del exministro fue totalmente política. Partió con un diagnóstico sobre las Sociedades Anónimas Deportivas que pocos directores se atreven a decir: “La gente que entra a las sociedades anónimas deportivas, como a cualquier otra, lo hace para ganar plata. Y aunque yo pensé que no, que en esto del fútbol probablemente iba a pesar más el amor por la institución, se ha metalizado más de lo que suponía”.

Desde ahí entiende la reforma a la ley de SADP como necesaria, aunque insuficiente: “No resuelve todos los problemas, pero avanzará bastante en ese sentido”, dijo en la entrevista con El Deportivo de La Tercera.

Para Azul Azul en particular, la vara es más alta que para cualquier otro club: “En la U es una obligación saber quiénes son sus dueños”, afirmó, fundamentándolo en el vínculo institucional con la Casa de Estudios: “Nosotros debemos responderle a la Universidad de Chile y a toda nuestra hinchada“, agregó.

Lo que pide es concreto: “No me importa que las tenga a nombre de alguien, lo que me importa es que quede claro”, señaló. El mecanismo para lograrlo, dijo, es el directorio. Y sobre su propia exposición política en este escenario fue escueto: “Pienso en ir a hacer mi trabajo y si uno no está a gusto, se va”.

¿Volvería Alexis Sánchez a la U y cómo ve a Gago?

Alexis siempre ha sido de la U. Y debe terminar su carrera en la U. Siempre tendrá la puerta abierta”, afirmó Insulza.

Pero la frase viene con una condición que desarrolló enseguida: “No hay que contratar puros jugadores de edad, porque fueron buenos alguna vez, hay que darles oportunidades a los jóvenes”. La apuesta por Alexis, si ocurre, tendría que convivir con una política de jugadores jóvenes, no reemplazarla.

Sobre Fernando Gago fue directo: “Me gusta, pero hace muchos cambios”. Valoró que la U dejó de especular con la pelota, “el equipo está mucho más ofensivo y no se dedican solo a pasarse la pelota atrás en la cancha, como estaba ocurriendo antes”, pero le falta resolver el problema más urgente del plantel.

“La respuesta obvia es que hay que buscar un goleador. Antes teníamos algunos que no nos gustaban, pero hacían goles. Por ejemplo, el ‘Chorri’ Palacios metía goles y no nos gustaba. Pero hay que buscar un artillero“, graficó.

El estadio: la promesa que Chile sabe hacer bien

Insulza fue el primero en bajar sus propias expectativas. Sabe que hablar de estadio propio para la U es terreno fértil para anuncios que no prosperan, y lo dijo sin rodeos: “No creo que haya ningún magnate o un grupo de magnates nacionales que le regale un estadio a la U, por lo que habrá que seguir el método que se usa en el mundo que es otorgarle el nombre a una marca internacional”.

Pero el obstáculo real no es el dinero sino el territorio y la violencia. “La gente que vive tranquila en su barrio no quiere un estadio cerca”, reconoció, y agregó que esa resistencia solo se desarma si el club asume responsabilidad sobre lo que ocurre en los entornos y le entrega garantías a los vecinos.

Su posición es que el club “debe hacerse responsable de los daños que se puedan provocar en los entornos. La directiva del club debe castigar no sólo al ejecutor de los delitos, sino también al autor intelectual y no voy a dar una receta, pero hay que sancionar a quienes financian la violencia“.

Cuando le preguntaron si en sus tres años de mandato se pondría al menos la primera piedra del estadio, fue lapidario: “Este país está lleno de primeras piedras. Quiero que se ponga una cuarta o una quinta piedra”. La misma lógica, a juzgar por sus primeras declaraciones, vale para todo lo que heredó en Azul Azul.