Apenas terminó el Mundial 2026 con la consagración de España, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, salió a instalar como un hecho consumado algo que hasta ahora era solo una propuesta: que el Mundial 2030, el del centenario, a jugarse en Argentina, Uruguay, Paraguay, España, Portugal y Marruecos, se dispute con 64 selecciones.
“¡El próximo se juega en casa! En 2030 se viene el Mundial de Uruguay, Argentina y Paraguay. Una gran oportunidad para el fútbol, para celebrar el Centenario de la Copa del Mundo con una competencia con 64 equipos”, escribió Domínguez en sus redes sociales, dando por hecho un formato que la FIFA aún no ratifica.
¡El próximo se juega en casa! En 2030 se viene el Mundial de Uruguay, Argentina y Paraguay, Una gran oportunidad para el fútbol, para celebrar el Centenario de la Copa del Mundo con una competencia con 64 equipos pic.twitter.com/ocIjHYCN5f
— Alejandro Domínguez (@agdws) July 20, 2026
Lo que realmente dice la FIFA
El propio Gianni Infantino se encargó de bajarle el tono a la definición apenas unos días antes, en una entrevista con el medio suizo Bluewin: “Es un tema que se examinará y discutirá en los comités pertinentes después de este Mundial. Cuando organizas uno, es importante diseñarlo para todo el mundo, no solo para Europa y Sudamérica”. Es decir, la ampliación sigue en fase de análisis y recién se discutirá formalmente ahora que terminó la edición de Estados Unidos, México y Canadá.
Por qué a Conmebol le conviene tanto la idea
La propuesta, impulsada originalmente por el uruguayo Ignacio Alonso y adoptada por Domínguez desde 2025, garantizaría que los 10 países de Conmebol clasifiquen de forma directa, incluida Venezuela, la única nación sudamericana que nunca jugó un Mundial. No es un dato menor: pasar de 48 a 64 equipos implicaría 128 partidos, el doble de los que se jugaban hasta 2022, y ya generó el rechazo de dirigentes como el de la UEFA, Aleksander Čeferin, y el de la Concacaf, Víctor Montagliani, ambos preocupados por el impacto en la calidad del torneo y en sus propias eliminatorias continentales.
Domínguez ya había insistido con la idea en febrero de 2026, cuando pidió cupo directo para los 10 países sudamericanos, algo que calificó como una forma de hacer “una fiesta sin precedentes” en el centenario del torneo. La discusión de fondo sigue intacta: la FIFA quiere medir primero el impacto real del formato de 48 selecciones antes de comprometerse a una nueva expansión.