La verdad financiera detrás del cambio de poder en Azul Azul empieza a quedar a la vista. La fiscalía informó este lunes a la Corte de Apelaciones de Santiago que José Ramón Correa, actual director de la concesionaria que administra a la U de Chile, compró el 21% de las acciones que tenía la familia Schapira con un crédito de US$7,5 millones facilitado por Sportscap Credit Fund LLC, un fondo de inversión constituido en Delaware y administrado por Patricio Kiblisky (controlador de Huachipato) y Jacques Gliksberg (socio del expropietario de Huachipato, Victoriano Cerda). El monto, con intereses, llegó a los US$7,9 millones.

El dato no llega solo. En el mismo escrito presentado por el fiscal Juan Pablo Araya —que encabeza la investigación del caso Sartor— aparece un segundo movimiento de fondos del mismo Sportscap Credit Fund: US$18,5 millones abonados a Bulla SpA, la sociedad que Michael Clark creó en febrero de 2025 después de que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) lo cuestionara por haber adquirido el 63% de Azul Azul sin lanzar una Oferta Pública de Adquisición. Dos préstamos del mismo fondo a los dos mayores accionistas del club. La línea es directa y la fiscalía la dibujó en negro sobre blanco ante el tribunal de alzada.

Lo que dice el escrito de la fiscalía

El contrato de crédito entre Correa y Sportscap Credit Fund se firmó el 22 de diciembre de 2025, según los antecedentes incorporados por el fiscal Araya. Como garantía, se prendaron las propias acciones que Correa adquiriría con ese dinero. La operación se canalizó a través de Romántico Viajero SpA, sociedad que Correa creó en noviembre pasado con un capital inicial de un millón de pesos chilenos. En los movimientos bancarios de esa sociedad, la fiscalía detectó cargos y abonos a nombre de Sportscap Asesores SpA, el vehículo en Chile del fondo estadounidense.

La compra se materializó el lunes 12 de enero de 2026, cuando Correa pagó cerca de $6.700 millones a la familia Schapira por el 21,44% de la concesionaria, en un remate en la Bolsa de Comercio de Santiago. La operación se conoció ese mismo día y abrió la pregunta que durante cinco meses nadie respondió: ¿cómo se financió? La respuesta llegó por la vía menos esperada: un escrito procesal en un caso penal en curso.

Cómo se conecta con Bulla SpA y Michael Clark

El segundo eje del escrito vincula al fondo Sportscap con Michael Clark, el actual máximo accionista del club. Un reporte de la Unidad de Análisis Financiero (UAF) de febrero pasado, alertado por el Banco Santander Chile, señaló que Bulla SpA “se encuentra vinculada con financiamiento de empresas cuyos dueños son Patricio Kiblisky y Jacques Gliksberg, teniendo Michael Clark la calidad de beneficiario final”. Y precisó: “existirían abonos por US$18.499.841 cuya contraparte es Sportcap Credit Fund LLC”.

Bulla SpA fue constituida con un capital de $18.000 millones en febrero de 2025 y fue la sociedad que Clark utilizó para cumplir con la exigencia de la CMF de lanzar formalmente una OPA por las acciones de Azul Azul. El escrito del Ministerio Público no especifica si los US$18,5 millones aportados por el fondo de Kiblisky y Gliksberg fueron utilizados directamente para la operación accionaria. Lo que sí queda establecido es que el mismo fondo que prestó a Correa, abonó casi tres veces más a la sociedad de Clark.

El precedente Huachipato y la red de conexiones

Sportscap Credit Fund LLC no es nuevo en el fútbol chileno. En 2024, el mismo fondo prestó US$3,6 millones para financiar la compra del club acerero por parte del grupo que sucedió a Victoriano Cerda. Los protagonistas son los mismos: Kiblisky y Gliksberg como administradores, y un patrón de financiamiento que ahora la fiscalía empieza a leer como una red.

La declaración más explosiva sobre esa red la entregó al expediente del caso Sartor el exdirector de Azul Azul Juan Pablo Pavez, quien afirmó que existe “una concertación entre Clark, Cerda, [Marcelo] Pesce y Kiblisky para extraer valor” de la concesionaria que rige a la U. Pavez detalló en su testimonio compraventas de jugadores entre la U, Ñublense y Huachipato que sostendrían su tesis y agregó: “los vínculos y conflictos de interés entre este grupo de personas es obsceno”.

La respuesta de Correa: “Fui yo quien lo contactó”

Consultado por CIPER, José Ramón Correa entregó su versión: “‘Patrick’ (Kiblisky) es una persona reconocida en el medio, y fui yo quien lo contactó para pedir el financiamiento de Sportcap, sabiendo que ese Fondo financiaba y había financiado operaciones de fútbol tanto a nivel local como sudamericano”. Agregó que “las condiciones las conversamos directamente con ‘Patrick’, sin que interviniera nadie más” y aseguró que Clark no se enteró con anticipación de que adquiriría el 21% de Azul Azul.

La defensa de Correa busca despejar dos puntos sensibles: que la negociación fue exclusivamente personal y que no existió coordinación con el máximo accionista del club. La fiscalía, en cambio, mira la película completa: dos préstamos del mismo fondo, a dos accionistas del mismo club, en operaciones separadas por menos de un año.

El allanamiento que destapó el escrito

El antecedente que precipitó la revelación tiene fecha clara. El 11 de mayo de 2026, Correa reclamó ante la Corte de Apelaciones que el allanamiento a la oficina de Romántico Viajero SpA había sido ilegal, ya que él no era imputado en la causa. La PDI, en ese procedimiento, se llevó su teléfono celular, su computador y documentos contables de la sociedad. Una semana después, la corte le dio la razón. La fiscalía apeló y en esa apelación incorporó el escrito que ahora destapa el rol de Kiblisky y Gliksberg como financistas. El movimiento procesal es tan revelador como el contenido: la fiscalía dejó por escrito ante el tribunal lo que durante meses se intuía en los pasillos.