En Universidad de Chile hay una preocupación concreta que se repite en el CDA y en el cuerpo técnico: Octavio Rivero sigue sin estar disponible. El delantero uruguayo no ha podido entrenar con normalidad y su estado físico vuelve a poner en pausa cualquier planificación ofensiva a corto plazo.

La lesión en la rodilla no da tregua y obliga a tomar decisiones que pueden pasar la cuenta. No es una situación límite, pero sí preocupa bastante porque también está en duda Juan Martín Lucero, que puede recibir otro castigo y perderse el duelo con Palestino de este viernes.

⚠️ Rivero y la decisión que incomoda en la U

Rivero convive con una sinovitis en la rodilla que no lo deja entrenar de forma normal. Hay avances, pero no los suficientes como para exigirle ritmo de competencia. En el área médica el diagnóstico es claro: si vuelve antes de tiempo, el riesgo de retroceder es alto.

El delantero ha trabajado de manera diferenciada y bajo observación constante y si bien el panorama en el ataque se ve muy complejo, la prioridad es que Rivero vuelva bien, no rápido.

🧠 Meneghini y la paciencia obligada

Para Paqui Meneghini, el caso Rivero exige cabeza fría. El técnico sabe lo que puede aportar el uruguayo cuando está pleno, pero también asume que utilizarlo a medias no soluciona nada. La evaluación es diaria y se ajusta según sensaciones, no por presión externa.

En el CDA se manejan alternativas mientras se gana tiempo. Si Rivero no llega al próximo compromiso, no será leído como una baja definitiva, sino como una medida preventiva. Marzo aparece en el horizonte como un mes exigente y nadie quiere llegar a ese tramo sin uno de sus delanteros importantes.