Hay voces que se instalan para siempre en la memoria auditiva de un país, y la de Hans Marwitz es, sin duda, una de ellas. Esa voz grave, profunda e inconfundible que hizo vibrar con tantos goles a la infancia y juventud de miles de chilenos, se apagó durante la madrugada de este miércoles. El “Gringo”, como le decían con profundo cariño sus colegas y amigos en el medio, falleció a los 85 años tras batallar contra una compleja situación médica. Su partida deja un vacío inmenso en el periodismo deportivo nacional. Quienes tuvieron el enorme privilegio de conocerlo y compartir con él en las frías casetas de transmisión, no solo recordarán su profesionalismo intachable; atesorarán por siempre su risa contagiosa, sus anécdotas interminables, sus bromas rápidas y esa sencillez humana que iluminaba y le daba calor a cualquier jornada de fútbol.
La historia de un grande: ¿Cómo nació “La Voz de los Mundiales”?
Las casualidades del destino quisieron que el querido “Gringo” partiera justo en medio de un Mundial, el mismo escenario planetario que tantas veces lo vio brillar y donde se ganó a pulso el apodo de “La Voz de los Mundiales”. Mientras hoy la pelota rueda en Norteamérica, es imposible no viajar en el tiempo hasta 1960.
Su historia de amor con el micrófono comenzó de la manera más inesperada posible. Con apenas 19 años, cuando muchos aún buscan su rumbo, él debió asumir el inmenso desafío de reemplazar de urgencia al gran Raúl Prado Cavada en Radio Corporación. Cumplió con tal entereza y talento que, desde ese día, nunca más se detuvo.
Durante décadas, su relato fue la banda sonora obligada en el dial chileno de miles de familias. Dejó una huella imborrable en el icónico programa “Más Deporte” de Radio Nacional, y paseó su escuela por Radio Chilena, Cooperativa y Bio Bío. En 1989 dio el gran salto a la televisión integrándose al área deportiva de Canal 13. Allí, su figura entró a los livings de todo Chile, compartiendo pantalla con leyendas de la talla de don Julio Martínez, Néstor Isella y Alberto “Tito” Fouillioux. Formó parte de una época dorada que inspiró a generaciones enteras a tomar una grabadora y un micrófono.
El lado humano del “Gringo” y el invaluable legado que nos hereda
Pero más allá de las luces y los micrófonos, Marwitz era un hombre de abrazos sinceros y amistades a prueba de todo. Él mismo confesaba que uno de los regalos más grandes que le dio esta estresante profesión fue su vínculo con el extécnico de La Roja, Nelson Acosta. “El mejor amigo que me regaló el fútbol es Nelson Acosta. Fantástico, iniciamos una amistad muy bonita”, recordó con esa nobleza que lo caracterizaba en una entrevista en 2020.
Hoy resuena con fuerza su última gran aparición pública, en la antesala de Qatar 2022. Enfundado en la clásica chaqueta blanca que fue el símbolo indiscutido del área deportiva del 13, el “Gringo” dejó un consejo que hoy se toma como un mandamiento sagrado para las nuevas generaciones de periodistas: “Les digo que les deseo lo mejor, que lo hagan con todo el cariño que tienen por la profesión. Es muy lindo trabajar en un Mundial. Háganlo con ganas, preocúpense, pero denle la emoción que el Mundial produce en los espectadores”.
Desde Al Aire Libre, el periodismo despide al colega, al referente y al maestro. Gracias por enseñar a narrar con el alma, querido Hans. Descansa en paz.