Hay algo paradójico en lo que hizo Ramiro González este domingo. El defensor tiene nacionalidad chilena, vive en Chile, juega en Everton de Viña del Mar y pasó dos años en Colo Colo. Sin embargo, apenas terminó la final del Mundial 2026, salió a disparar en redes sociales contra los hinchas del mismo país donde trabaja y reside.

La razón: Argentina perdió ante España y varios chilenos lo festejaron. Eso encendió al zaguero rosarino de 35 años, que plasmó su frustración en un extenso texto en Instagram que no tardó en circular.

El mensaje de Ramiro González que encendió las redes

“Festejan los españoles. Y con ellos, festejan también los ingleses. Varios mexicanos, chilenos, franceses y portugueses. Hincharon por Cabo Verde, por Egipto, por Suiza, por Inglaterra. Deseaban profundamente nuestra derrota, nuestra rendición”, escribió el central.

Luego fue más allá y apuntó a lo que, en su visión, motiva ese rechazo: “Hay algo en la irreverencia argentina que no toleran, no soportan, no pueden aceptar. Lloraron y se quejaron durante todo el Mundial. Dijeron que nuestro país, sin moneda ni recursos, había comprado el torneo. Que Infantino, que la FIFA, que Trump”.

El texto no se quedó en el reclamo sino que derivó en orgullo. “Nuestra rebeldía los irrita, los enerva, los enfrenta a sus propias cobardías. Nos llaman cancheros, tramposos, sucios. Y a nosotros nos encanta, nos infla el pecho, porque de los últimos 12 mundiales, jugamos 6 finales”, escribió. Cerró con una despedida melancólica pero sin rendirse: “Ser argentino es la mayor alegría que tenemos. Con la frente en alto. Con Messi y Maradona. Fue un viaje hermoso. Y hasta acá llegó”.

El vínculo de Ramiro González con Chile

Más profundo de lo que parece. González llegó al fútbol chileno en 2017 cuando fichó por Unión Española, y desde entonces no se fue: pasó por Colo Colo entre 2023 y 2024, y actualmente milita en Everton. Su nacionalidad chilena la obtuvo por descendencia de sus abuelos, lo que lo hace legalmente ciudadano de ambos países. Nada de eso, sin embargo, pudo más que su sentimiento argentino en la noche de la final.