Sin fútbol, da la impresión que la Selección Chilena está en pausa, pero una totalmente planificada. En la ANFP el diagnóstico es compartido: cualquier decisión de fondo hoy puede transformarse en un problema mañana. Por eso, el nombre de Nicolás Córdova aparece más ligado a los tiempos del poder que a una evaluación estrictamente futbolística.
El actual cuerpo técnico cumple una función clara: sostener la operación, darle continuidad al trabajo y evitar un vacío de mando mientras el calendario internacional avanza. La señal es otra: ordenar la transición sin hipotecar el futuro de La Roja.
⚽ Elecciones, Mundial y poder: la razón real por la que la ANFP estira el ciclo de Córdova
Según información de ADN Deportes, en Quilín tomaron una definición pragmática: Córdova seguirá al mando de la selección adulta, al menos, hasta después del Mundial. Eso incluye los amistosos de marzo y los compromisos que se puedan agendar en la ventana de junio, en un año marcado por decisiones institucionales más que deportivas.
La clave está en noviembre. Ese mes se realizarán las elecciones en la ANFP, donde se elegirá al reemplazante de Pablo Milad y en ese escenario, amarrar hoy a un técnico para el proceso 2027 sería condicionar al próximo directorio. En Quilín no quieren repetir errores recientes: prefieren dejar la cancha rayada, pero no elegir el once titular.
🔍 El factor mercado que cambia el tablero
Hay un elemento que mantiene el escenario abierto. Si tras el Mundial aparece un entrenador de mayor peso internacional y con disponibilidad inmediata, la ANFP evaluará el contexto. No se trata de una búsqueda activa, sino de una lectura fría del mercado: calidad, costo y momento político.
Mientras tanto, Córdova trabaja con un respaldo funcional. Dirige, planifica y ejecuta, pero sin el blindaje de un proyecto a largo plazo. El verdadero punto de quiebre no está en la banca, sino en la mesa directiva que asumirá el control del fútbol chileno y definirá, recién ahí, el camino definitivo rumbo a 2027.