El empate con Marruecos prendió todas las alarmas. Brasil llegó al Mundial 2026 como uno de los grandes candidatos y arrancó con un 1-1 que dejó más dudas que certezas. Ahora, Carlo Ancelotti prepara una jugada fuerte para el segundo partido ante Haití: cuatro delanteros desde el arranque.
La Canarinha generó ocasiones contra los africanos pero no las concretó. El plan B, entonces, no es defensivo: es todo lo contrario. Sacrificar equilibrio para apostar por velocidad, presión y desborde por las dos bandas. Una formación pensada para asfixiar a Haití, selección obligada a sumar para seguir con chances.
Paquetá afuera: el sacrificio del medio
La víctima del nuevo esquema es Lucas Paquetá. El volante del West Ham, fijo en el once de la era anterior, pierde su lugar para abrir espacio a un cuarto atacante. Ancelotti no ve en él la dinámica que necesita para acompañar la presión alta que pretende imponer.
La medida es arriesgada. Paquetá aporta pausa, último pase y llegada al área. Sin él, Brasil pierde un eslabón creativo en el centro del campo. Pero la lectura del cuerpo técnico es categórica: contra Haití hay que ganar sí o sí, y para eso el equipo necesita más gol y menos elaboración.
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¿Endrick a la cancha?
La gran noticia es Endrick. El delantero del Real Madrid no sumó minutos ante Marruecos y los rumores hablaban de dificultades para adaptarse a las exigencias tácticas de Ancelotti. Durante los últimos días, esa relación cambió. El juvenil convenció en los entrenamientos y se ganó un lugar entre los once.
La presión popular también jugó. La afición brasileña venía pidiendo a gritos al delantero de 19 años, considerado la mayor promesa del país desde Neymar. Ancelotti escuchó y le entregó las llaves del ataque por la derecha.
Los 4 delanteros de Brasil
El ataque brasileño quedaría conformado así, según los ensayos:
- Matheus Cunha como referencia central
- Raphinha moviéndose detrás del 9
- Vinícius Júnior abierto por la izquierda
- Endrick atacando por la derecha
Cunha, en el Manchester United desde la temporada pasada, asume un rol que no es el natural para él. Pero su físico y movilidad le permiten pivotear y abrir espacios. Raphinha actúa como enganche moderno, conectando líneas. Vinícius es la amenaza permanente por la izquierda. Endrick aporta lo que falta: profundidad, sorpresa y la libertad de no cargar con el peso de la titularidad pasada.
Brasil llegó al Mundial 2026 cargando el peso de ser uno de los grandes favoritos, una etiqueta que se refleja directamente en las casas de apuestas con cuotas para el Mundial: la Canarinha aparece entre los cinco primeros en prácticamente todas las plataformas, impulsada por la calidad individual de su ataque y el respaldo de Ancelotti en el banco. El empate ante Marruecos tensó ese relato, pero no lo derrumbó. Brasil sigue siendo Brasil, y la decisión de salir con cuatro delanteros ante Haití es la señal más clara de que el cuerpo técnico no vino al torneo a administrar: vino a ganar.
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