La paciencia comenzaba a acabarse en Calama, pero Cobreloa finalmente movió el mercado. Después de semanas de críticas por la falta de caras nuevas, según información del sitio Primera B Chile, el cuadro naranja sumó a Felipe Saavedra, un lateral izquierdo con kilómetros en el fútbol chileno y pasado en Universidad de Chile, para reforzar su pelea por el ascenso.

A los 29 años, el zurdo formado en San Luis de Quillota aporta justo lo que el plantel de César Bravo pedía para la segunda rueda: experiencia y recorrido. Antes de aterrizar en el norte ya había vestido las camisetas de Deportes La Serena, Curicó Unido, Deportes Concepción y, más recientemente, Deportes Recoleta, donde jugó la primera parte del año.

¿Cómo pudo cambiarse entre rivales de la misma división?

Ese es el detalle llamativo de la operación. La salida de Saavedra desde Recoleta y su llegada inmediata a otro club de la Primera B se concretó gracias a un factor reglamentario que habilitó el traspaso: el jugador no cumplió los 360 minutos que impiden que un futbolista pueda cambiar de equipo. Su fichaje, además, junto al de Juan Ignacio Duma, la otra cara nueva que los mineros oficializaron.

¿En qué está la pelea de Cobreloa por subir?

En Calama están con la mira puesta en revertir lo ocurrido en 2025. Los loínos se quedaron a las puertas de la Primera División al caer en la liguilla ante Deportes Concepción, y este año no quieren repetir la historia. Por eso arman un plantel pensado para aguantar la exigencia de la segunda rueda y para no descolgarse en una lucha donde Santiago Wanderers aparece como uno de los animadores.

La incorporación del lateral, en ese sentido, es más que un nombre: es la señal que la dirigencia naranja le quería dar a un hincha impaciente. Cobreloa avisa que el mercado en la tierra de sol y cobre todavía tiene cuerda para rato.