El caso Sartor sumó este lunes un nombre que cambia la dimensión del conflicto. Alejandra Mizala, electa hace seis días como rectora de la Universidad de Chile para el periodo 2026-2030, reconoció en entrevista con El Mostrador que su esposo Jaime Gatica Barrios es una de las víctimas del fraude que afecta a Sartor AGF y, por extensión, a los aportantes que financiaron sin saberlo la compra de Azul Azul por parte de Michael Clark. “Son ahorros importantes de nuestra vida. Somos una de las tantas víctimas”, declaró la nueva máxima autoridad de la casa de estudios.

La revelación tiene un peso institucional difícil de subestimar. Mizala asumirá en pocos días el cargo desde el cual deberá decidir el futuro del convenio entre la casa de estudios y el club U de Chile y Azul Azul, la concesionaria que administra al club de fútbol y cuya estructura accionaria está en el centro de una causa penal. Y lo hará siendo, en su entorno familiar más cercano, parte afectada de la misma trama. La paradoja es brutal: la persona que tendrá que evaluar si Azul Azul puede seguir usando el nombre y los emblemas de la U es también, por matrimonio, una damnificada del fondo que financió esa misma operación.

¿Cómo llegó a Sartor el esposo de la rectora Mizala?

La rectora electa explicó que la decisión de invertir en Sartor AGF la tomó su esposo en la antesala de la pandemia. “Creo que fue un poco antes de la pandemia, en 2019. No me ha comentado cómo llegó, puede que alguien se lo haya recomendado. Son ahorros importantes de nuestra vida. Somos una de las tantas víctimas”, relató Mizala. La inversión, según lo expuesto, formaba parte de una estrategia familiar de ahorro común a cientos de aportantes que confiaron en la administradora antes de su caída.

El detalle más sensible del relato es el efecto cascada: Gatica también recomendó a dos sobrinas que invirtieran en Sartor AGF. Es el patrón típico de los fraudes financieros mayores: el inversionista convencido replica la decisión en su círculo cercano, multiplicando el daño en redes familiares completas. La caída de Sartor, desautorizada por la Comisión para el Mercado Financiero en 2024, dejó atrapado a un universo de aportantes cuyos fondos ahora intentan recuperarse mediante un proceso de liquidación en manos de Toesca AGF.

La ruta del dinero: cómo los aportantes financiaron sin saberlo a Clark

Lo que conecta la inversión personal de Gatica con el destino de la U es la operación que ya está acreditada en los expedientes del caso Sartor. En mayo de 2021, los aportantes de Sartor Leasing —entre los que se encuentra Gatica— terminaron prestando, sin saberlo, el dinero que el FIP Tactical Sport utilizó para adquirir el 63% de Azul Azul de manos de Carlos Heller. La operación se canalizó a través de Inversión Cerro El Plomo, que prestó los fondos a Tactical Sport, vehículo de Michael Clark.

El esquema es el corazón del caso. Toesca AGF, la administradora que tomó los fondos de Sartor para liquidarlos, presentó una querella por negociación incompatible y administración desleal contra los cinco directores de Sartor AGF, sus socios y el gerente general. La causa apunta directamente a la fórmula con que se financió la compra del club, considerada por la fiscalía como una operación ajena al interés de los aportantes. Y la lista de aportantes incluye, hoy, a la familia de la próxima rectora de la Universidad de Chile.

La proyección de recuperación: poca y con pérdida importante

Mizala fue precisa al describir el escenario económico real. “No tenemos idea de cuánto se va a poder recuperar, eso está en manos de (la AGF) Toesca, que es una empresa seria. Toesca ha informado que está haciendo su mejor esfuerzo para recuperar la mayor cantidad de dinero, pero también ha advertido que va a haber una pérdida importante”, cerró la rectora.

La administradora tiene plazo hasta agosto de 2028 para liquidar los 11 fondos de Sartor, con posibilidad de prórroga por un año adicional. Las cifras estimadas hablan de pérdidas significativas para los aportantes, aunque el monto final dependerá del éxito de las acciones penales y civiles en curso. El proceso es largo y el final, incierto.

El conflicto institucional de Mizala en la U de Chile

La revelación personal de Mizala llega en un momento institucionalmente cargado. La rectora electa ya manifestó, en su primera entrevista tras ganar la elección, que el convenio entre la Universidad de Chile y Azul Azul será revisado. La idea no es romperlo, sino reformularlo. “No he escuchado a nadie hablar de romper, sino que más bien decir que tengamos una revisión de ese convenio. Más bien lo que se plantea es hacer un nuevo convenio con el club, que nos asegure realmente una mayor participación en el directorio”, aseguró Mizala en Radio ADNSobre la posibilidad de quitar a Azul Azul el uso del nombre y los emblemas, la rectora fue cautelosa pero no descartó nada. “No se descarta nada, pero es bien importante tener un respaldo muy jurídico para tomar decisiones”, precisó. La decisión final dependerá del informe en derecho encargado a la oficina del abogado Andrés Jana por la actual rectora Rosa Devés. Mientras tanto, la presión sobre Azul Azul aumenta desde todos los frentes.